domingo, 15 de mayo de 2011

SAN GREGORIO Y EL DON DE LA UBICUIDAD




Como estoy un poco vaga, además de convaleciente, voy a repetir aquí un post que escribí el año pasado y es que, queridos amigos, las situaciones se repiten. Es verdad que este año, por mis circunstancias, he estado mucho más modosita. Me he recogido pronto, he estado más tranquilita y solo he bailado media sevillana y un pasodoble relajado. Intentaré que no me quede como el anterior (cortado por la derecha, por tanto de imposible lectura). Allá vamos, ¡a intentarlo!.


Decía alguien en algún foro que lo mejor de los encuentros por San Gregorio eran las personas y lo peor, digo yo, no tener el don de la ubicuidad. Me explico: me gustaría quedarme hasta que me venciera el cansancio la noche del viernes bailando o charlando pero, al mismo tiempo, también me gustaría al día siguiente estar fresca como una rosa (cosa ya imposible, claro, lo digo en sentido figurado) y levantarme temprano y ver la salida de la procesión y hacer el camino andando. Hacerlo andando pero charlando y cantando y no quedarme afónica para después la guitarra. Al mismo tiempo me gustaría quedarme en la cama hasta las diez, para ir relajada.
También me gustaría estar en cada chaparro en el momento preciso. Esto lo digo porque, con frecuencia, cuando llegas a uno te dicen: "se acaba de ir de aquí fulanito". Resulta que ese fulanito es la persona que tú llevas muchos años sin ver y te hubiera encantado saludar. También te dicen en otro: "os hemos estado esperando para echar un rato con la guitarra pero como no veníais..." o "aquí hemos estado cantando y con el acordeón, qué pena que no estuviérais". Cosas así te van diciendo por cada sitio que pasas. Si estás en el chaparro de menganito, en ese preciso momento es cuando más animada está la pista y si estás en la pista dándole a la sevillana o al pasodoble, en el chiringuito es donde se forma la bulla. Y no te digo nada si tienes que ir al baño, entonces pasan a saludarte por tu chaparro todos aquellos con quien hubieras querido hablar pero, claro, tú no estabas.
¿No os ha pasado?

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