domingo, 11 de diciembre de 2011

PERIPLO ARGENTINO-CHILENO (5)















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Puesto que sólo disponíamos de cinco días para estar en Argentina y dadas las distancias del país, optamos por conocer bien la capital, por tanto nada de excursiones largas. Sí elegimos una cortita y cómoda que nos recomendaron. Fuimos a Tigre. Es una pequeña población que se encuentra a 32 kilómetros al norte de Buenos Aires. Se llega en tren y desde allí empieza una preciosa excursión a lo largo del río del mismo nombre. El Tigre es uno de los principales brazos de la desembocadura del Río Reconquista. El río y la población toman el nombre de los tigres americanos (yaguaneté) que abundaban en la región.

Por fortuna, la estación no se encontraba lejos y también pudimos ir dando un paseo. Como siempre, allí, ya lo he contado, una cosa que está cerca es que dista dos o tres kilómetros. Enfilamos la avenida del Libertador despacio, haciendo fotos a los monumentos, a los árboles… si haces una foto a uno que te parece digno de atención, al momento encuentras otro aún más bonito.

La estación de Retiro tiene un amplísimo hall, aunque bastante oscuro y a esa hora de la mañana rebosaba de pasajeros presurosos. El tren que nos llevó hasta Tigre, digamos que no era de primera. Me volvió a recordar la España de los 60. Había que buscar un asiento que tuviera la tapicería en su sitio.

La estación fluvial de Tigre es un importante nudo de comunicaciones por donde transitan infinidad de viajeros y mercancías en todo tipo de embarcaciones. La desembocadura del río forma un gran delta compuesto por innumerables brazos de otros ríos, arroyos y canales que dan lugar a un laberinto de islas de espesa vegetación.

Sus canales también son aprovechados para hacer todo tipo de deportes acuáticos y de aventuras. El puerto consta de tres dársenas, la primera para viajeros, la segunda para transporte de mercancías y una tercera que hace las veces de aparcamiento de embarcaciones.

Al llegar, no nos detuvimos. Nos dirigimos enseguida hacia el puerto desde donde salen los catamaranes o lanchas colectivas, en la primera dársena, que es donde atracaban los barcos que nos interesaban. Sacamos los billetes y aprovechamos para tomar un tentempié antes de salir. No tuvimos que esperar mucho tiempo porque las salidas con excursionistas de todo el mundo son constantes.

Hablar de ríos en América es hablar de algo distinto a lo que estamos acostumbrados por aquí. Cuando los navegas, la frondosísima vegetación de sus orillas, y su corriente te transmiten el poderío de la naturaleza.

Para entender un poco de qué estoy hablando, si alguien tiene curiosidad, puede ver el vídeo que pongo aquí. Lo he encontrado en youtube y podía haberlo hecho yo, creo que es exactamente el mismo viaje. Yo tomé muchos cortitos, no sé si podré subir alguno al blog.

http://www.youtube.com/watch?v=Rtvf0RbFevQ

Nuestra excursión terminó en el circuito turístico “Tres Bocas”, donde el río se divide en tres brazos que forman a su vez cuatro islas, dos de ellas unidas por un pequeño puente de madera.

Afortunadamente, había libertad total para deambular a tu antojo. Como he dicho, la naturaleza lo inunda todo, pero después de cotillear con el personal, supimos que las islas están cada vez más pobladas y el entorno más deteriorado. Aquí y allá se encontraban construcciones de todo tipo, sin orden ni concierto y nos preguntamos qué medidas sanitarias habría. Parece que cada vez más bonaerenses se hacen allí sus casas y viven permanentemente, yendo cada día a la gran urbe a trabajar.

Como había barcos de regreso cada cuarto de hora, cuando nos cansamos del paseo nos paramos en una de las varias terrazas al aire libre que había y allí probamos su parrillada o quinche. Me llamó la atención que, a los postres, ofrecían el Lemoncello como algo “incomparable”.

La vuelta la hicimos con un grupo de españoles con el que contactamos y que se quedaron después a ver el famoso mercado de frutas de Tigre. El viaje de vuelta en tren (la mitad, porque hubo una pequeña parada) la hicimos en cambio charlando con un grupo de jóvenes franceses. En esa parada tuvimos que salir de la estación para buscar un servicio (los que tenía la estación estaban cerrados) y los dueños del coqueto café donde entramos, amabilísimos, nos sugirieron volver a nuestra casa en colectivo. Así lo hicimos y resultó una bonita excursión: atravesamos medio Buenos Aires.



1 comentario:

  1. Maluca gracias por compartir algo de tu viaje. Con tus relatos y fotos podemos imaginar algo de cómo es la gran ciudad de Buenos Aires.
    Estoy deseando que cuentes si bailaste el tango.

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