miércoles, 31 de diciembre de 2014

BALANCE

Incógnita. Dónde nos llevará?




Yo no soy muy amiga de los balances, resúmenes, ni de tomar medidas y/o hacer cambios radicales de un año para otro, pero si tenemos en cuenta lo que nos proponen por todos los sitios, ya sean medios de comunicación escritos o hablados (tv, radio), además de los vídeos y mensajes de todo tipo enviados a través de correos electrónicos, wasap, etc., a estas alturas del año parece que se impone hacer un pequeño examen de conciencia y elaborar, siquiera sea mentalmente, una serie de propósitos para el año próximo.

A mí personalmente siempre me ha parecido que lo nuevo, los cambios de verdad, si existen, empiezan a la vuelta de las vacaciones de verano, comienzo de curso, etc., creo que es esa fecha la que realmente marca un tajo y no esta en la que estamos, más bien de continuación, pero allá vamos.

Una de mis intenciones desde hace bastantes años y en todas las épocas es bajar un poco de peso y, otra, mucho más antigua, dejar definitivamente el tabaco porque, aunque es verdad que ahora me paso las semanas enteras sin fumar (incluso los meses, dependiendo de las épocas) en otras, basta que esté de tertulia o cervezas con algún fumador al lado para que vuelva a caer, aunque sea sólo con un par de cigarrillos. Si estas situaciones se repiten con frecuencia empiezo a embalarme otra vez hasta que vuelvo a cortar radicalmente. Esto dura ya por los menos quince o veinte años. A estas dos determinaciones llamémosle generales, habría que añadirle “lo del inglés”, definitivamente dado de lado.

Luego, pequeñas cosas: no impacientarme con los torpes conduciendo, con los que no toman debidamente las rotondas, con los que no les dicen a sus hijos que no se grita, que no se tira nada al suelo, que no se arrancan las plantas ni se doblan los árboles… (no quiero hablar aquí de las cacas de los perros ni de sus dueños porque no tengo ganas de cabrearme).

Y más: no volver a ver una peli en ninguna cadena de tv donde corten por anuncios, no ponerme en el cine al lado de los que tengan muchas bolsas llenas de comida, no ir a ver ninguna peli sin haber leído antes aunque sea de refilón alguna crítica sobre ella.

Y ya que estamos en estas fechas, dos firmes decisiones para el año que viene que tienen que ver con los ocurrido estos días:


Una es dejar los juguetes colocados en un sitio seguro, cerrado y no al alcance de los niños, para hacerlos aparecer en el momento preciso.

Este año se nos ocurrió ponerlos en una habitación aislada pero sin llave para, en un momento determinado después de la cena gritar: ¡han llegado los reyes! Desde la llegada a casa de los hijos, durante el tiempo de los saludos, los primeros vinos, cervezas, aperitivos…  los niños están correteando por la casa hasta que, mucho más tarde, nos sentamos a la mesa y yo tengo el corazón continuamente en vilo pensando que en algún momento van a pasar a la habitación “ocupada”.

Y hablando de estos días también me he propuesto firmemente no volver a comprar marisco  para hacerlo a la plancha en el último momento. ¿Por qué cometo ese error año tras año teniendo en cuenta que en casa preferimos el marisco hervido? Será porque esa noche es “especial”.

lunes, 20 de octubre de 2014

MI AMIGO BERNARDO

A mi amigo Bernardo en realidad lo llamo Bernard y, más que mío, es amigo de Daniel, mi marido. Bueno, lo fue. Lo fue y lo sigue siendo. Quiero decir que primero se conocieron ellos y, luego, más tarde, lo conocí yo. 
La primera foto que nos hizo Bernard, cuando experimentaba con la luz.
Bernardo es un jerezano de raza que puede matar si te oye pedir una manzanilla en lugar de un jerez a la hora del aperitivo. 
Desde que se jubiló (y antes) está rodando por el litoral gaditano, pero sin moverse muchos kilómetros, siempre entre la costa de Baelo Claudia y Algeciras, pasando por Facinas, Valdevaqueros, Punta Paloma, Tarifa y Pelayo. En todos esos sitios lo hemos visitado. La verdad es que no hemos dejado nunca de vernos, ya en Córdoba, Huelva, Cádiz, Málaga, Madrid, Toledo, Sevilla, Albacete, Gibraltar...

Hemos sido algunas veces cuatro pero la mayoría de las veces fuimos y seguimos siendo tres. Y casi siempre nos acompañó su perrita Coca; incluso en las excursiones en barco cuando ellos intentaban pescar, era una más.

La adorable Coquita
Playa de Punta Paloma, donde tantas veces hemos jugado con su perrilla Coca.



Bernard es ingeniero técnico de minas, pero eso lo hizo para contentar a su padre, creo yo. Enseguida se dedicó a la fotografía comercial, industrial... hasta que acabó enseñando dibujo en la escuela de artes y oficios de Jerez, de la que luego fue director hasta su jubilación.
Hace unos años creó un Taller municipal de artes plásticas y él mismo se ha metido a indagar en ese campo y por eso, este año, ha presentado su primera exposición.
Así que, en este largo verano loco lleno de viajes, hemos hecho dos para ver a Bernard, primero para conocer los preparativos de la exposición que tan excitado lo tenía y segundo para acompañarlo en la inauguración.
Bernardo Collado llamó a su exposición "Deambulando por la creación" y la presentó en el castillo de Guzmán el Bueno en Tarifa, durante los meses de julio y agosto.
Mi amigo se ha decantado por el acrílico y los formatos intermedios. Ha  buceado en texturas, estilos, temáticas y colores, intentando abarcar todas las facetas del arte actual. Se propuso un reto y lo consiguió.
Última foto hecha por mí a Bernard en la escalera de Caixa Forum
.
Y aquí os dejo un par de fotos de su obra para que aprecieis su arte.
Big Bang



Pequeño árbol de la vida








sábado, 27 de septiembre de 2014

LARGO VERANO











video



Me despedí de vosotros hace mucho tiempo, a principios de mayo, y, con la excepción de un artículo que tenía para otra publicación y decidí poner en este sitio en agosto, desde otro ordenador y sin saber siquiera si iba a salir bien, no he pisado por aquí.

Confieso que me fui sin muchas ganas de volver, pero al poco empecé a echar de menos escribir, mas, como el hombre es un animal de costumbres y yo, que antes garabateaba cualquier papel y lo guardaba, ahora soy incapaz de poner algo en pie si no es aquí, en mi ordenador, mis documentos, manuela, textos... pues me he pasado todos estos meses de vacaciones "escribidoras", que diría Vargas Llosa.

Este ha sido un largo verano fuera del hogar habitual, lleno de idas y venidas, y culpable de una ausencia que no quería tan prolongada.

Al poco de partir, empecé varios proyectos, todos mentales, que se quedaban ahí. Para no olvidar esas quiméricas intenciones empecé a sacar fotos como una posesa. Las fotos suplirían las notitas de otros tiempos, haciendo de recordatorio. 

Así, he tomado fotos de todos aquellos lugares que he visitado o revisitado, paseando, en coche, en tren, en barco, desde un ascensor, fotos de amaneceres, atardeceres, puestas de sol, nubes, nubes blancas, grises, más oscuras amenazadoras de tormenta, arcoíris tomados rápidamente desde la ventanilla de un coche, triunfales y completos sobre el mar, incluso dobles, fotos de súbitas nieblas vespertinas los primeros días de septiembre, fotos de pájaros, flores, plantas, arbustos, árboles, parques, reuniones de amigos, mesas, tapas, bares, restaurantes, chiringuitos, fotos de la hermandad de Punta Umbría saliendo para el Rocío, de la procesión marítima de la virgen del Carmen, fotos en el mercado, fotos a la compra en casa, fotos a lo cocinado, a las bebidas frías, espumosas cervezas, humeantes infusiones, helados y transparentes vinos blancos, tintos carmesíes, artísticos postres, entradas, aperitivos... y también fotos a la familia, a los amigos, a los carteles curiosos, a esas lunas llenas entrevistas entre las ramas de los pinos, en fin, a todo, queriendo capturar cada momento para intentar retenerlo y trasladar aquí alguna de esas vivencias.

Pero el verano pasó y ahora no vendría muy a cuento hablar de las sensaciones del sol de agosto en la piel, o de las caminatas por la orilla cuando la marea está baja y la consistencia de la arena es la adecuada. De lo molesto de las voces de la gente de alrededor de tu sombrilla mientras intentas en vano leer o, simplemente, relajarte.

Quizá cuando reorganice la montaña de fotos traiga algo de eso aquí o, quizá no, quizá se quede dentro, como esa alegría íntima y gozosa de los ratos con buenos amigos reencontrados.

lunes, 4 de agosto de 2014

ANOTACIONES SOBRE EL IVA CULTURAL




Hace unos meses escribí un resumen corto sobre la subida del IVA cultural por parte del partido en el gobierno, el PP. Por desgracia  este asunto sigue de rabiosa actualidad al no haber cumplido, una vez más, la promesa hecha mil veces de rebajarlo. La rebaja prometida sólo  ha afectado a la adquisición de obras de arte (otra vez primando a los de mayor poder adquisitivo).

ANOTACIONES SOBRE EL IVA CULTURAL

El IVA es un  tributo o impuesto que todos debemos pagar cuando adquirimos un bien o un servicio; es una tasa que se calcula sobre el consumo de productos, servicios, transacciones comerciales e importaciones. Sus siglas corresponden a “Impuesto sobre el valor añadido”.

El IVA que se pagaba en España hasta 2012 era del 8% para todos los productos relacionados con la cultura: discos, cd, entradas a espectáculos de cine, teatros, conciertos, música grabada, material escolar… hasta que ese mismo año el gobierno del señor Rajoy lo subió nada menos que ¡trece puntos! de golpe y porrazo. Así, el IVA cultural pasó del 8 al 21% de la noche a la mañana.

Esta decisión de cambiar el tipo impositivo a los productos y servicios culturales tiene una repercusión muy negativa en el acceso de los ciudadanos a la cultura, y afecta sobre todo a las familias menos favorecidas, aumentando así la brecha social. Este impuesto efectivamente no es progresivo (no paga más quien más tiene), sino que todo el mundo, independientemente de su poder adquisitivo, paga lo mismo. Además, su subida va contra del espíritu del artículo 44.1 de la Constitución: “Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho”.

El rechazo a la medida y las protestas fueron generalizados dentro y fuera del sector. Este aumento se considera una de las subidas impositivas más duras que se recuerdan. Nadie entiende que los productos culturales pasen a ser considerados como artículos de lujo. Así, los discos musicales por poner un ejemplo pasan a tratarse como las joyas, obras de arte y antigüedades.

¿Y cómo está este asunto tratado en el resto de Europa? Pues hagamos unas cuantas comparaciones que nos sirvan de ejemplo. En España, las entradas para asistir a espectáculos (cine, teatros, conciertos) pagan, como ya he comentado, el 21%, mientras que la media europea está en un 12,8. Dos ejemplos de países cercanos: Italia 10%, Francia 5,5%.

España sólo queda por debajo en la compra de libros (en papel, no así en formato electrónico) y periódicos: un 4% mientras la media europea ronda el 8%.

Hace unas semanas, cuando se esperaba con expectación la bajada del IVA referido a productos culturales, no solo no se bajaron sino que recibimos la malísima noticia de la subida también al 21% de productos sanitarios.




http://www.elmundo.es/cultura/2014/07/16/53c69774268e3e030e8b458a.htmlhttp://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2014-08-02/psoe-insta-al-gobierno-a-reducir-de-manera-inmediata-el-iva-cultural_330045/
http://www.lavanguardia.com/cultura/20140326/54404449680/director-teatro-bescano-pide-al-govern-lidere-protesta-contra-el-iva-cultural.html
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/07/19/cultura/1342726230.html

martes, 6 de mayo de 2014

ERMITA DE SAN EUGENIO

Por desgracia la ermita de San Eugenio no aparece en el dibujo que he subido. Queda a la derecha, sólo se aprecia el comienzo. Tendréis que ir a la pág. 35 del primer enlace para contemplar el dibujo completo. Allí sí es el primer edificio a la derecha. El que se ve en mi imagen es el edificio cuyo ábside pertenece hoy al hotel María Cristina. A continuación, el hospital Tavera.


Cuando decidí escribir este post no sabía cómo iba a titularlo. No podía saberlo porque ni siquiera conocía el nombre del edificio al que haré referencia. Sólo sabía que era un edificio antiguo, seguramente medieval, estaba dedicado a comercio de ferretería y anuncios luminosos y de otro tipo herían su fachada.

Preguntando a un amigo, he sabido que podría llamarse "San Eugenio" y, ahondando más, he aprendido que efectivamente se trata de la ermita de San Eugenio, datada nada menos que  en el s. XII.

Una vez averiguado el nombre, ha sido fácil conocer su historia y llegar hasta el amigo Sánchez Butragueño y  su blog: http://toledoolvidado.blogspot.com.es/2014/04/la-ermita-de-san-eugenio.html, donde podréis ver fotos y consultar la historia del edificio, pero ya digo que antes de ponerme a intentar escribir sobre el edificio, nada de él sabía.

Desde que lo vi la primera vez, hará unos veinticinco años, me resultó incomprensible el trato dado a ese edificio que se adivinaba muy antiguo pero del que no tenía ningún dato. Después, habiéndome tocado vivir cerca de él, no podía evitar una punzada de dolor y rabia cada vez que pasaba -y paso- cerca.  

Lo que me animó a ponerme definitivamente al ordenador y denunciar su deterioro (siempre pensé hacerlo pero no acababa de decidirme por el motivo de siempre: la pereza) fue ver el precioso dibujo  de Anton van den Wyngaerde (Amberes 1525-Madrid 1571) publicado en un periódico local, sin hacer mención a la ermita en cuestión. En esta ciudad, este edificio pasa absolutamente desapercibido, nadie lo cita, nadie pregunta por él, poca gente conoce su nombre y menos su historia.

Recomiendo este enlace. El dibujo aparece en la página 35.
http://www.uclm.es/ab/humanidades/pdfs/1314/curso_carto/Las%20vistas%20de%20Wyngaerde%20versi%C3%B3n%20para%20pdf.pdf

Si habéis consultado los dos enlaces poco puedo añadir. En el primero podréis conocer la interesante historia del dibujante y en el segundo la no menos apasionante del edificio. Como decía al principio, nada de esto era conocido por mí, así que me alegro ahora de mi intento de averiguaciones para la denuncia del maltrato.

Después de conocer la historia, imagino que sentiréis el mismo horror que yo al comprobar por las fotos que he tomado a qué se dedica en la actualidad la histórica ermita y cómo está tratada.

Otros enlaces de interés:
https://www.google.es/search?q=ermita+de+san+eugenio+toledo&es_sm=93&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ei=6bdnU8-AIKXH0QW5sICoBg&ved=0CDsQsAQ&biw=1242&bih=568
(Atención, sólo en las primeras cuatro filas aparecen fotos de la ermita)

http://www.realacademiatoledo.es/files/toletum/0025/toletum25_aguadoermita.pdf



Tremendo destrozo en pleno ábside



Y ahora, amigos, me despido. Dejaré descansar este blog durante un tiempo que espero no sea muy largo.




domingo, 27 de abril de 2014

P A L A B R A S




Llevo un tiempo sin ganas de escribir, por eso voy a retomar algunas líneas que una vez escribí en un blog ajeno y las voy a completar.

En el año 2006, por iniciativa de la Escuela de Escritores, surgió la idea de buscar la palabra más bonita del español. A esta idea se unió después, en 2009, el Instituto Cervantes. Además, cada cierto tiempo, alguna institución o publicación promueve concursos entre los internautas y propone citar un número determinado de términos que serían, según cada cual, los más bellos.

Pues con motivo de haber leído alguna de estas noticias en algún sitio, me decidí a comentar cuál era para mí, la palabra más bonita. Ahora reproduzco aquí lo que escribí entonces. Nada de elegir mariposa, azahar, almohada, paz, amor, etc., que también me parecen bellísimas, sino que para mí, la que más me llenaba era... GUADALAJARA.


"Una de mis palabras preferidas desde chiquitilla es Guadalajara. Me gustaba cómo se me llenaba la boca al pronunciarla, cerrándola para la "gu", abriéndola enseguida mucho  para la "a" llevándome el aire hacia atrás y expulsándolo después de haber pasado antes por la dental y las palatales para acabar en una suave erre. Me gustaba antes de saber siquiera dónde se encontraba (sí sabía que era una población) ni cómo sería de grande. Si sería una ciudad bonita, fea, moderna... Tampoco sabía que existía otra mucho más grande en Méjico, pero cuando jugaba a las casitas con la Mari del Coronel en el corral de atrás (ya lo he contado) yo siempre quería ser y era de Guadalajara. Se me llenaba la boca y se me sigue llenando."

Eso escribí hace unos años. Los hechos que relato se refieren a mis 7-8-9 años y por aquél entonces yo no tenía ninguna relación con esa población.  Ahora acabo de comprender que ya en aquellos lejanos días me gustaba jugar con las palabras.

Según averigüé mucho más tarde parece que el término proviene del árabe. La raíz Guad significa río y tenemos muchos ejemplos en Andalucía. El término completo sería "Río de las piedras".

Más tarde me he dado cuenta de que también me gustan mucho otras palabras que empiezan igual pero cuya raíz no tiene nada que ver con el árabe: guacamole, guacamayo

Y ya que estoy citando lo que escribí en blog ajeno (entonces todavía no tenía el mío) citaré ya para terminar lo que escribí ese mismo día sobre una expresión muy de casa de mis padres:


"Moco candil
¿Os suena esta expresión?, ¿la habéis oído alguna vez? Pues en mi casa se utilizaba mucho; la traducción actual sería, más o menos, "estar al loro"; es decir, estar a "moco candil" es estar enterado de todo lo que pasa, incluidos los cotilleos y todo aquello que sea de rabiosa actualidad."

lunes, 3 de marzo de 2014

LA MALA EDUCACIÓN

La mala educación





Pedro Almodóvar le puso este título a una película suya de 2004. Este escrito no tiene nada que ver con aquella, pero el título me ha parecido apropiado y se lo tomo prestado.

Somos maleducados en general.  Sí, hombres,  mujeres y niños. Y no me refiero a la educación del colegio. No, me refiero a la de la vida, la del trato con los demás en el día a día.

La mala educación se practica con los que tenemos cerca, en casa, con los nuestros, en el ascensor, en el portal, en el autobús, en el coche, en el avión, en las tiendas, en el súper, haciendo cola, en los espectáculos, en el trabajo y de vacaciones, en la playa y en la montaña. Por supuesto no es lo habitual, hay mucha gente educada y los que no lo son no lo son siempre, pero todos hemos sido descorteses en algún momento y alguna vez lo han sido con nosotros.

Una de las formas de mala educación que peor llevo son los ruidos. Actualmente, la mala educación hacia el otro se prodiga si acaso más en las tertulias que ahora se llevan tanto en la radio y en la televisión. Está de moda hablar todos al mismo tiempo y gritar mucho. Lo insólito no es que en estas tertulias se practique el alboroto, saltarse los turnos, enredarse tres o cuatro contertulios a la vez, con lo que no se entiende ni una palabra, lo realmente insólito es que el moderador fomenta además este hábito. Quien está encargado de poner orden en el debate es quien menos respeta los turnos de palabra, cortando el argumento a medio exponer por el contertulio de turno, con el suyo propio, el que se le acaba de ocurrir, que teóricamente es más brillante. Así, sin empacho.

Hablar a gritos está también muy de moda entre los locutores deportivos.  En las sucesivas conexiones que hacen en los boletines informativos cada uno grita más que el anterior. Esa es de hecho muchas veces la diferencia de la noticia: fulanito, que está en la central de Madrid (por ejemplo) da la noticia y conecta con el evento deportivo de que se trate. El locutor de esa ciudad da exactamente la misma noticia pero levantando un poco más la voz. A continuación este locutor conecta con el que se encuentra in situ, que a su vez levanta aún más su tono para (cree él o ella) darle más emoción y decir más o menos lo mismo que ya nos han anunciado dos veces. Esto mismo ocurre en las retransmisiones de mítines políticos o de otra índole.

En España se sigue sonando el claxon cuando yendo en coche alguien se cruza con algún conocido. Hubo una época en que parecía que nos estábamos “europeizando” pero creo que ha habido un retroceso. Levantamos la voz o incluso gritamos más de la cuenta (y no solo cuando estamos bebidos como hacen alemanes, ingleses y franceses, por poner un ejemplo) de forma habitual; he vuelto a ver escupir por la calle y seguimos tirando desperdicios al suelo en las barras de los bares. Dejamos caer papeles por la calle aunque haya una papelera al lado y dejamos las cacas de los perros en las aceras, la impuntualidad es nuestra norma.., pero volvamos al ruido.

Las madres, en vacaciones, dejan jugar a sus retoños en la calle hasta las doce de la noche pegando balonazos y gritando hasta desgañitarse sin tener en cuenta que al lado puede haber un vecino que se tiene que levantar a las 6 de la mañana.

En el cine, antes de la proyección de la película, ponen los  tráiler de las películas que podremos ver las siguientes semanas. Suelen ser varios y suben el volumen expresamente sobre el habitual, ya de por sí alto.  

En los supermercados, galerías comerciales, bares, restaurantes, tiendas, en fin en locales de todo tipo, está de moda tener música de fondo. Eso es un decir porque normalmente el volumen no te permite hablar con normalidad ni por supuesto oír en condiciones a tu interlocutor: éste tiene que levantar la voz y tú hacer esfuerzos sobrehumanos para escuchar lo que dice. Resultado: se te quitan las ganas de hablar. Pero hay lugares donde la música de fondo (cadena musical) no les parece suficiente y además ponen la televisión. En los bares donde paso a desayunar, valga el ejemplo, tienen además de cadena musical y televisor, máquinas tragaperras con una musiquita machacona que te recuerda continuamente que allí puedes ir a dejar tu dinero. El reclamo va acompañado de una voz metálica a todo volumen que te recuerda los premios que puedes ganar.

Hacer viajes largos en tren en España se convierte en un suplicio. Mientras por el altavoz te anuncian que debes bajar el volumen del móvil y salir a las plataformas para hablar, varios móviles están sonando a tu alrededor y otras tantas conversaciones de pasajeros en sus asientos te acompañan.




No escuchar, hablar a destiempo, interrumpir la conversación, gritos en las tertulias fomentados y ampliados en los concursos (excepto por mi favorito, Saber y Ganar) son la tónica. Por cierto aprovecho para recordar otra vez a mis queridos Jordi Hurtado y Juanjo Cardenal que Cannes, se pronuncia Cann y no Can’s como si fuera inglés. 

Los decibelios permitidos por ayuntamientos en verbenas y acontecimientos deportivos y de todo tipo es asunto de tal envergadura que daría para otro post.

El hecho de que según estadísticas seamos el segundo país más ruidoso y que nuestros jóvenes tengan cada vez más problemas de oído no nos afecta.

Hay un asunto al que quiero hacer referencia: es la mala educación de no contestar a los correos electrónicos. Antiguamente, a nadie se le ocurriría dejar una carta sin respuesta, pero ahora consideramos que ya no hay que hacer caso a la moderna forma de comunicación .


Pero lo que me parece de peor educación es el poco respeto al interlocutor en las conversaciones particulares. He notado que a veces alguien me pregunta por mis hijos para, a la primera palabra emitida, contarme durante veinte minutos la vida de los suyos. También, cuando alguna vez he intentado relatar alguna anécdota curiosa, mi interlocutor, si no la considera de su interés, no me deja terminarla iniciando él otra conversación.  Si mi opinión sobre algo no resulta interesante, no dudan en dejarme con la palabra en la boca. No porque no se enteren de que no he terminado sino porque al ocurrírsele a él o ella otra, sin duda la suya le parece más graciosa e interesante. Eso es mala educación.

lunes, 24 de febrero de 2014

EN EL TAJO


Hacia 1965 vine de excursión a Toledo con mi tío, hermano de mi padre. Los sábados y domingos recogíamos a mis primas del colegio Santo Ángel, en la calle Tutor de Madrid y nos íbamos a visitar los pueblos y ciudades de alrededor. A mí me encantaban esos viajes porque descubría muchas cosas desconocidas y además comíamos fuera de casa, algo extraordinario para mí.

Mi tío Manolo tenía un Opel Record en aquel entonces. Se veían muy pocos coches de ese modelo por la carretera. Yo no sabría decir cómo conducía; en aquel entonces no me fijaba en esas cosas. Sólo me daba cuenta de que alguna vez gritaba “cateto” a alguien. Lo que lo alteraba sobremanera era cuando cerrábamos las puertas con demasiada fuerza.

En Toledo habíamos estado otra vez visitando el Alcázar y la catedral. Hacía estas visitas por sus hijas. Él consideraba importante que conocieran esas cosas. Supongo que tendría que “tragar mucha quina” como decía él visitando el Valle de los Caídos o, en el Alcázar de Toledo,  leyendo el diálogo absurdo que mantuvo el general Moscardó(1), impreso en grandes letras al lado del teléfono supuestamente utilizado. Él era socialista, ateo y republicano y no lo ocultaba.

En esta segunda visita a la ciudad donde más tarde nacerían mis nietos, nos dedicamos en cambio a recorrer los alrededores, el Valle y el río. Era el mes de mayo y todavía no hacía tiempo de baño pero sí de pasear por las riberas y la zona utilizada entonces por los toledanos como playa. Ahí, mi tío me hizo la foto que os muestro. Me acordé de ella al leer el precioso comentario de mi amiga Claudie en la entrada que había escrito Eduardo Sánchez Butragueño sobre el río Tajo en su blog     http://toledoolvidado.blogspot.com.es/.

Entonces busqué esa fotografía, la escaneé y se la envié al famoso bloguero. Me lo agradeció y me anunció que la incluiría en la entrada relativa al Tajo.

Yo no tenía muy claro el lugar desde donde estaba hecha, no reconocía el edificio que hay detrás. Eduardo la situó inmediatamente. Se trata de una antigua central eléctrica. 

Hace un par de domingos fuimos a buscar ese edificio andando desde casa. El río venía bastante cargado de las copiosas lluvias de este invierno. También tuvimos la suerte de encontrar algunas lepistas entre los pinos que nos sirvieron para un buen revuelto.

Ni que decir tiene que aproveché para fotografiarme en el mismo sitio ¡¡¡49 años más tarde!!!







(1) El general golpista hace responsables de las muertes a los defensores de la legalidad.


lunes, 17 de febrero de 2014

MILLA JULIO REY





Ariel portaba su nombre con donosura, a pesar de las pesadas bromas sobre detergentes en el instituto. Era alto, delgado, de ojos pequeños pero vivos, de una negrura que acentuaban sendas filas de pobladísimas pestañas.

Ahora había sobrepasado la treintena y la singularidad de su nombre no le afectaba, al contrario. El comentario general al presentarse solía ser: qué original, acompañado de una sonrisa, sobre todo por parte de las chicas.

Eso precisamente fue lo que le ocurrió al inscribirse  en la milla y legua Julio Rey que ese año volvía a celebrarse en el mes de diciembre en su ciudad, Toledo. La milla es Sagitario, como yo, fue la idea que se le cruzó mientras tomaban nota de sus datos.


Este año corría en la modalidad de veteranos y así se sentía él en la carrera después de tantas ¡había participado en todas! Lo que le pilló por sorpresa y lo hizo enrojecer fue oír por megafonía los nombres de los ganadores: 1º Colón Dixan, 2º Ariel Fernández.


*****

El relato que acabáis de leer lo presenté a un concurso este pasado mes de diciembre. Como véis, se trata de un evento local y había que hacer referencia a él en la narración. También debía atenerse a un número de palabras y no sobrepasarlo.

Como no fue premiado, os lo coloco aquí.

lunes, 3 de febrero de 2014

Philip Seymour Hoffman




http://www.rtve.es/noticias/20140202/hallan-muerto-actor-estadounidense-philip-seymour-hoffman/868660.shtml
http://img.irtve.es/imagenes/file-photo-of-actor-philip-seymour-hoffman-holding-the-coppa-volpi-for-the-best-actor-in-the-movie-the-master-at-the-69th-venice-film-festival-in-venice/1391367506718.jpg
http://www.elmundo.es/loc/2014/02/08/52f548c2ca4741b9158b457f.html
http://www.infobae.com/2014/02/07/1542221-philip-seymour-hoffman-pensaba-que-si-moria-las-drogas-salvaria-10-vidas

Hace poco me preguntaba una amiga quién era mi actor preferido. Yo nunca me había planteado tal cosa. ¿Quién era? ¿Tenía yo uno? Hice un recorrido mental por los conocidos y admirados y le escribí enseguida diciendo que Seymour Hoffman era sin duda uno de mis preferidos. Me ha entusiasmado en cada papel que ha interpretado. Me producía gran admiración su versatilidad, su forma de meterse en los papeles más extravagantes. Anoche me escribió esta misma amiga un sms diciendo que había muerto, yo no lo sabía. He sentido un gran pesar. La noticia me tiene todavía conmocionada, sobre todo después de conocer las circunstancias de su muerte. Hoy estoy buscando noticias sobre él, viendo fotos, recordando películas. Llegué anoche de viaje y estoy un poco trastocada, así que  pongo estas líneas a vuelapluma mientras oigo canciones de bandas sonoras de sus películas. Grandísimo, grandísimo actor.

http://www.youtube.com/watch?v=sWEeQw1PlXY

http://showbiz.publimetro.cl/las-mejores-peliculas-de-philip-seymour-hoffman/showbiz/2014-02-02/163841.html

http://www.elmundo.es/cultura/2014/02/02/52ee8ea1ca47411e078b456c.html

domingo, 2 de febrero de 2014

SALGO DE PASEO, MIRO, VEO.




Los vecinos andan un poco alterados


Gotas de lluvia prendidas.
Dejadme crecer, no me pongáis más impedimentos




El cielo sigue amenazando lluvia




No te pegues tanto que no me dejas respirar y me hieres


 Los alrededores de Venta de Aire están adecentados, qué bien.


Auditorio el Greco


 Los gamberros no respetan nada




Me  llama mucho la atención la delicadeza de este llamador.





Hay que volver, se hace de noche




miércoles, 22 de enero de 2014

EL "MARTES"

Al mercadillo al aire libre que instalan en Toledo vendedores ambulantes lo llaman “el Martes”.  No hay que pensar mucho para encontrar la razón de su nombre: efectivamente es porque se celebra los martes. A mí el nombre no me causó sensación porque venía de conocer otro con un nombre aún más peculiar: “los Invasores”, en Albacete.

Ya estaba habituada a oír: “voy a los Invasores”, “¿te vienes a los Invasores?”. Cuando llegué a Toledo por tanto no me extrañó demasiado, aunque me siguiera chirriando, lo de “hemos quedado en el Martes”.

Antiguamente, esta concentración de puestos de todo tipo de mercancías tenía otra ubicación, pero se fue quedando pequeña y ahora está situada fuera de la muralla, en lo que los toledanos llaman “la vega”.
La silueta de Toledo se recorta al fondo.

 En Madrid había visitado en varias ocasiones el Rastro y sé que en Sevilla había algo similar pero nunca fui a conocerlo. El Rastro de Madrid, aumentado y multiplicado tiene ahora de todo, aunque sigue guardando su sabor de tiendas de anticuarios  y de cosas usadas, antiguas o no tanto. Es verdad que ahora que tanto ha crecido lo nuevo sobrepasa ampliamente aquellas tiendas y puestos al aire libre de tanta solera. La última vez que lo visité fue para comprar unos lienzos.


El edificio de Tavera (antiguo hospital de Afuera), comienzo de los tenderetes.


En estos nuevos mercadillos que existen en cualquier población los puestos son de cosas de nueva factura en general, aunque cada uno con sus peculiaridades. El de Toledo no tiene puestos de comestibles frescos (ni frutas ni verduras ni por supuesto carne ni pescado) pero en cambio son típicos los pequeños tenderetes de ajos, quizá por aquello de que se dan mucho en esta tierra. También existe uno muy grande dedicado a legumbres, bacalao, conservas… También de lámparas, de flores, de encurtidos. Da gusto ver las mil y una variedades de aceitunas, las berenjenas, cebollitas y pepinillos brillantes en grandes y pequeños tarros de vidrio o de plástico, también a granel. Pero lo que más abunda es la confección. Miles de prendas, de señora, caballero y niños, interiores y exteriores, para la casa, la decoración… y también mucho calzado. Hay bollería, ferretería, cacharros de cocina... Es difícil no encontrar algo que se te ocurra comprar.
Al rico ajo "moraíto", detrás, excepcionalmente, venta de coliflores.

No siempre instalan el mismo tipo de puestos. Unos se dan más en ciertas épocas (paraguas), otros típicos de la navidad, por ejemplo: perfumes, adornos navideños; cosas para el baño en verano, etc.

Pero lo realmente típico de Toledo y "del martes" es quedar a tomar café o chocolate con churros en el quiosco-bar Catalino. En verano al aire libre y en invierno cobijados bajo unos toldos cerrados. Allí se dan cita las señoras ttv (teteuve, de Toledo de toda la vida). Se ven pocos hombres. Antes de empezar a hacer tus compras o después, según, es casi obligatoria una visita al Catalino.


Eso es lo que hice yo el pasado martes, 14 de enero. El día era frío, gris y lluvioso y “el Martes” estaba un poco desangelado. La mayoría de los puestos tenían grandes plásticos cubriendo el género, ya que, aunque no caían chaparrones, lloviznaba a intervalos.

 Desde esa zona, Toledo se veía espectacular. La neblina de la mañana daba un aspecto brumoso y grisáceo a la línea recortada de edificios que forman el casco histórico.


Bien pertrechada para el frío y cargada con mi paraguas, estaba ya cogiendo sitio en una de las mesas cubiertas del Catalino a las once en punto de la mañana. Enseguida llegó mi amiga en el autobús procedente de la Cornisa. Después de compartir mesa con otras clientas (el quiosco se pone a reventar), la acompañé a descambiar algo que había comprado como regalo de reyes y no había acertado con la talla. Fue entonces cuando se me ocurrió que podía escribir sobre el mercadillo.


Hoy, una semana después, he vuelto y me he dado un paseo entre los puestos. En soledad, te llegan más las voces a tu alrededor: “al ajo moraíto, para dar sabor a las comidas”, “camisetas ‘redustoras’, como las de la tele”, “dos sostenes cinco euros” y así.



En el Catalino, el tema de conversación este martes era el concierto de campanas(1) del sábado anterior: “más gente que en el Corpus”, "por la calle Ancha no cabía un alfiler", "el ruido de la gente no dejaba oír las campanas, dicen que era mejor por la tele".

El día era más frío pero a pesar de las nubes no se preveía lluvia y el sol se dejaba ver a ratos. Al haber más luz, he aprovechado para hacer algunas fotos.

Toledo, martes 21 de enero de 2014
 (1) Primera actuación cultural de la conmemoración de la muerte del pintor griego de Toledo "Año del Greco".