miércoles, 30 de diciembre de 2015

T E B E O S









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Me gustaba leer tebeos cuando era pequeña. En mi pequeño y aislado pueblo rural era raro encontrar en las casas que yo frecuentaba libros o cualquier otro material impreso. Por eso toda publicación en papel nos llamaba mucho la atención en aquellos lejanos años. Si además lo impreso tenía fotos o dibujos la ilusión era mayor.
Intentando recordar cuándo sería “mi primera vez con un tebeo” he de decir que no lo tengo claro, pero una cosa es segura: en mi casa los había y mi padre los leía y se reía y yo, aun sin saber leer, los miraba y a veces algún dibujo también me hacía sonreír.
Tengo que hacer un pequeño paréntesis para decir que en casa de mis padres debió hacerse desaparecer todo rastro de cultura por temor a que pareciera subversivo, después de que detuvieran a mi abuelo.
Cuando aprendí a leer, devoraba lo poco que había por casa. Algún periódico usado y antiguo, alguna hoja desprendida de un libro, el boletín parroquial cuando iba a casa de mi abuela materna…, el poco texto que acompañaba a un antiguo atlas que había en casa… Las cartillas y más tarde la enciclopedia Alvarez que entonces teníamos en la escuela, yo las llevaba siempre adelantadas. Mi alegría era tremenda cuando algún familiar venía de viaje con algún cuento. Aquí tengo contado el disgusto tan grande que me llevé cuando mi amiga Mari me rompió la ollita de miel de mi querido cuento de Caperucita.
Con los años, se hizo más fácil conseguir estos queridos amigos, los tebeos, en mi pueblo. Había incluso quien los vendía y los cambiaba. De todas formas seguían siendo tesoros. A mí me gustaba cualquier cosa que cayera en mis manos. Leía los “de hadas”, sí, pero no me apasionaban, la prueba es que no recuerdo ni un solo nombre. Disfrutaba con todos los personajes pero en aquellos ejemplares  antiguos me iba derecha en primer lugar a la "Familia Ulises".


Más tarde fueron cambiando los formatos y con ellos los dibujantes y los personajes. Entre éstos, los más entrañables y familiares: 
Don Pío
Doña Urraca:
Las hermanas Gilda:
Zipi y Zape:
Rompetechos 



 los inefables Mortadelo y Filemón

y la famosísima 13, rue del Percebe.



En cuanto a los de aventuras, tan deseados, mi preferido era el Capitán Trueno
    y, en segundo lugar, Roberto Alcázar y Pedrín.

  Después venía, por orden de preferencia, El Jabato 

y El Guerrero del Antifaz, con su novia Ana María, como mi amiga del alma. 


Confieso que en aquellos primeros años los dibujos  tenían casi más importancia que el texto, por eso El Guerrero está en último lugar, por su barroquismo; yo prefería los dibujos más simples, más limpios.

Ahora, con las posibilidades que ofrece internet, podría llenar esto de datos, fechas, autores, personajes, etc., pero no,  quiero poner aquí sólo lo que ha retenido mi memoria. Lo primero que me ha venido a bote pronto. Qué leía cuando niña es un dato que sólo a mí me incumbe o ¿interesará a alguien dentro de cincuenta años? ¿Tal vez a mis nietos? ¿Qué leía una niña de un pueblo perdido de Córdoba en los años cincuenta? Pues aquí lo dejo.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Priego de Córdoba y Don Niceto


La provincia de Córdoba, mi provincia, es muy grande y no la conozco muy bien. De norte a sur hay más de doscientos kilómetros. Yo soy del norte, de los Pedroches, así que es esa zona la que mejor conozco y de ahí hacia Córdoba. Pero más al sur, sólo he estado de paso. De paso, dependiendo del origen, a Jaén, Málaga, Granada, Almería. Precisamente por este desconocimiento hice una vez, hace algunos años, la ruta del Califato, partiendo de Fernán Núñez y recorriendo toda la subbética cordobesa. Me parecía interesante conocer esos grandes e importantes pueblos cargados de historia, -Montilla, Montemayor, Lucena, Cabra, Aguilar, Zuheros, Luque, Baena- cuna muchos de ellos de personajes ilustres y, en todo caso, pueblos todos con historia, que no conocía. También aproveché aquella ocasión para visitar el pequeño pueblo origen de mi apellido.


Busto de Niceto Alcalá-Zamora y encina gigante en el patio de su casa



 Calle de Priego (Córdoba)



Bueno, pues ahora he tenido la oportunidad de conocer además otro gran pueblo de ese sur cordobés: Priego.


Portada de la casa del Presidente de la República

Se presentaba un libro en el que había participado un amigo junto con otros investigadores y acompañamos al amigo y su mujer otras dos parejas. Ha sido una convivencia corta y muy agradable, llena de paseos, charlas y ¡ay! comidas.

El libro se titula El "botín de guerra" en Andalucía (Cultura represiva y víctimas de la Ley de Responsabilidades Políticas, 1936-1945) y es el fruto de varios años de investigación de historiadores de distintas universidades andaluzas.
Lo presentaron dos de los coordinadores, Fernando Martínez López y Antonio Barragán Moriana, en la casa-museo de Don Niceto Alcalá-Zamora, primer presidente de la II República. Ahí mismo me enteré que Don Niceto era oriundo de Priego.
El acto de presentación fue interesante y emotivo. Hubo gráficos que mostraban, aunque en preciosos colores, hechos que reflejaban los dramas que padecieron muchas familias. No sólo las muertes, fusilamientos, etc., sino las penas de prisión, los saqueos, incautaciones, sanciones y depuraciones de todos aquellos que no comulgaban con las ideas de los fascistas golpistas.
Afortunadamente, aunque mucho tiempo después, hay investigaciones sobre este negro período de la guerra española. Alguien (quizá Ángel Viñas o Santos Juliá) citaba a Paul Preston el otro día y su recomendación a los historiadores españoles de que profundizaran en esos años. Parece que lo han escuchado.
El libro viene acompañado de un cd con todo tipo de gráficos.

Copio aquí el extracto de la contraportada: 
El 'botín de guerra' en Andalucía es el resultado de varios años de investigación de historiadores de las diversas universidades andaluzas sobre la represión económica llevada a cabo durante la Guerra Civil y la posguerra en tierra andaluza. Analiza las intervenciones de las Comisiones Provinciales de Incautaciones de Bienes en las provincias ocupadas por las tropas rebeldes a la República y las actuaciones de los Tribunales de Responsabilidades Políticas en toda la región entre 1939 y 1945. Para este proyecto se ha desbrozado una documentación de miles de referencias y expedientes correspondientes a cerca de 60.000 personas.
El libro está dividido en tres partes. La primera aborda una reflexión sobre la violencia política en Andalucía y el marco legislativo de este de represión, por lo general poco conocida, y realiza un balance sobre el alcance económico y el impacto que tuvo en las bases sociales y políticas de los partidos republicanos y el movimiento obrero andaluz. La segunda está dedicada al análisis de los procesos de incautaciones y sanciones económicas en cada una de las ocho provincias andaluzas. Y la tercera, bajo el título de "La invención del enemigo", trata su repercusión sobre las mujeres y la élite política republicana andaluza, profundiza sobre los informes emitidos por párrocos, alcaldes, Guardia Civil y Falange sobre los procesados, y analiza el perfil de las élites jurídicas de los tribunales de excepción en Andalucía.

sábado, 3 de octubre de 2015

NOES






Aunque la Navidad aún está lejos, ya han aparecido los primeros anuncios que hacen referencia al consumo.

Estos últimos años han proliferado los que hacían un llamamiento al "no" consumo de productos catalanes. Hay quien no está de acuerdo con que algunos catalanes quieran la independencia y no se les ocurre otra cosa mejor que atacar sus productos (para ir haciendo amigos).

Aprovechando estos eslóganes, se recomendaba tomar productos comarcales, provinciales, regionales... Entre otros y sobre todo cava. Este es un producto típico catalán que se exporta a muchos otros países y por eso la inquina, sobre todo en fechas navideñas. Tanto se consume que rara es la región española que no intenta tener su propio "champán" "cava" o "espumoso". Ahora, como digo, ya he visto anuncios animando a consumir productos de la tierra de cada cual, no solo ensalzando sus virtudes, bondades y superioridad, sino aprovechando la publicidad, pedir un NO masivo a todo lo que huela a catalán.

 He probado el cava de más de una región con tradición vinícola, sí, pero sin ninguna en la elaboración de este espumoso y el resultado no me ha gustado. Así que advierto que seguiré consumiendo cava catalán, mostaza francesa, ahumados nórdicos, quesos italianos, amén de cualquier producto español, sea de la región que sea. Eso sí, el jamón procuraré que sea de Jabugo o Los Pedroches (si puedo), ¡faltaría más!

jueves, 10 de septiembre de 2015

OTRA PALOMA, II

video  Paloma dando de comer a su hijo.
No sabía si el anterior post tendría continuación. Pero sí, va a tenerla.
Resulta que tengo una tía en una residencia cerca de casa y no soy capaz de estar más de 15 días sin echarle un ojo, así que esa es la razón de mis frecuentísimos viajes durante todo el verano. Esta vez, como se trataba de un viaje rápido, una ida por una vuelta y la combinación de trenes es tan mala, me he decidido por utilizar por primera vez el sistema blablacar. Para quien no lo conozca diré que es un servicio de ofertas para ir de acompañante de otros conductores que hacen el viaje que tú necesitas, o viceversa. Tengo que decir que la primera experiencia ha sido muy satisfactoria.
Confieso que me moría de ganas de saber qué había pasado con los dos huevecillos que dejé al irme. ¿Los habría abandonado la madre, habrían nacido los polluelos? ¿cómo estarían de grandes? ¿habrían crecido tanto como  para abandonar ya el nido?
Esta vez abrí ligeramente la persiana con mucho cuidado y allí estaban, dos polluelos, dos pichoncitos feísimos, eso sí, pero vivitos y con muy buen aspecto. Tenían el pelo negruzco o gris oscuro y con algunos pelos hirsutos amarillos. Este poco tiempo que me he quedado aquí me he pasado el día observándolos.
He notado cómo crecían. Ya pasan gran parte del día solos aunque los ¿padres? los visitan con frecuencia. En una ocasión observé que los palomitos se empinaban e hinchaban alternativamente. Como la visión era reducida pensé que la madre estaría cerca enseñándolos a prepararse para volar. Veía unas plumas de un ave mayor justo al lado. Resulta que no, era una gran urraca que miraba los polluelos con avaricia y glotonería. Entonces lo comprendí: querían parecer mayores para defenderse. En cuanto saqué el móvil la urraca voló.
A pesar de ser grandes, la madre los sigue cubriendo de vez en cuando, además de por la noche.  También he podido observar cómo los alimenta. De todo ello he tomado fotos y vídeos. Cuando los pollos estaban solos he podido actuar con más tranquilidad pero la paloma, a pesar de la estrecha rendija y de la oscuridad de la habitación, volaba en cuanto notaba mi presencia.
Hoy vuelvo a dejarlos. Por cierto, regreso también en blablacar.

La madre arropa a los pequeños




Los pequeños solos intentan pasar desapercibidos


  
Aquí se hinchan ante un posible peligro (la urraca andaba cerca)

domingo, 30 de agosto de 2015

OTRA PALOMA

Las palomas de ciudad, no las torcaces o de campo para entendernos, son pájaros que no me gustan especialmente, sin embargo, al poner el título, compruebo que es la segunda vez que voy a hablar de ellas. He recordado ahora el ya lejano post "Paloma cordobesa".
Si vuelvo a citarlas es porque tengo mis motivos. En los tejados de mi barrio, abundan. Muchas veces he tenido que espantarlas de mi jardinera, bien porque me molestaba su insistente arrullo, bien por miedo a que estropearan las plantas. Eso claro en épocas (las ha habido) en que la jardinera estuviera bien adornada de diferentes plantas aromáticas, que es lo que suelo tener allí, además de las que nacen espontáneamente de huesos que voy dejando, aunque éstas, por desgracia, suelen ser efímeras: mueren antes de llegar a desarrollarse del todo, yo creo que por falta de espacio y cuidados.
En uno de mis últimos regresos a Toledo, después de un tiempo en la playa, al entrar en casa, subí con brío la persiana y abrí con cierto estruendo la ventana. El espectáculo me impactó. Sí, ya sé que no es gran cosa, pero me enterneció. Había dos huevecitos en una maceta ya sin plantas que había sacado a la jardinera antes de irme. Eran de un blanco inmaculado y parecían estar recién puestos. No sabía a qué ave podían pertenecer pero enseguida pensé en una paloma. Me recriminé mi brusquedad por haberla hecho huir miedosa y apresuradamente. Creí que no regresaría. ¿O sí? He leído que algunas aves abandonan su nidada cuando alguien merodea cerca.
Pensé una estrategia rápida. Regué inmediatamente la jardinera, cerré la ventana y dejé la persiana bajada pero de forma que pudiera ver si volvía. Volvió. Fue conmovedor presenciar tan de cerca cómo el pájaro seguía ahí día y noche. Al acostarme y al levantarme. Como no entiendo mucho de aves y apenas tenía visibilidad, no sé si era siempre la hembra o se turnaba con el macho. Me pareció observar que a media tarde, dejaba el nido vacío durante una media hora para luego regresar. Cada vez que esto ocurría me preocupaba que algún ruido extraño hecho dentro de la casa la hubiera ahuyentado y que por mi culpa nunca regresara. Siempre lo hizo.
Pasé seis días en casa con la ventana del dormitorio cerrada. Hacía calor, había que ventilar, pero pensé que eso podía superarse. Lo importante era no asustarla, que no huyera y abandonara esos huevos de los que pronto nacerían sus hijitos. Llevo ya una semana fuera ¿habrán nacido? Consultando, me enteré de que el período de incubación en las palomas es de 18 días, pero tampoco sé cuando hizo la puesta. En todo caso, a mi regreso, -nunca mejor dicho- habrán volado. Ojalá.

http://www.tuspalomas.es/razas-de-palomas
https://www.youtube.com/watch?v=afVIneOZvUU

jueves, 20 de agosto de 2015

ALMENTA


Últimamente mis posts están resultando un poco negativos (hospitales, ensalada, película), por eso hoy quiero hablaros  de algo que estos últimos días me ha gustado mucho.

El día posterior al famoso espectáculo "blue moon" me tocó por casualidad estar en Bollullos del Condado (Huelva), en una casa de campo que tiene una sobrina. Además de degustar los higos y las uvas que posee su terreno pude observar esta preciosa luna de la foto.

Al anochecer nos fuimos a tomar unas cervezas a la terraza de un bar restaurante que ella, que vive por allí, conocía muy bien y sabía que nos gustaría. Así fue. Nos gustó muchísimo. Quise repetir unas semanas más tarde pero ya no hubo tiempo: cierran los lunes y martes.

No voy a enumerar los platos que pedimos. Como era una reunión grande, hubo mucha variedad. No fallaron en ni uno. Resaltaré el ceviche (mejor que el tomado en Chile cocinado por peruanos), el tostón de sardinas, el..., bueno he dicho que no iba a hablar de todos. Todos sobresalientes y eso, hoy día, es mucho.

Os recomiendo que visitéis los enlaces que pongo a continuación. Sólo con eso ya se os hará la boca agua.

https://www.facebook.com/pages/Almenta/1456973534579424

http://www.tripadvisor.es/Restaurant_Review-g2099791-
d7375076-Reviews-
Almenta-Bollullos_Par_del_Condado_Province_of_Huelva_Andalucia.html


Y hablando de cosas buenas y agradables, también recomiendo:

http://www.acanthum.com/

éste en Huelva capital. Tengo que decir que no pasé al restaurante, estuvimos sólo tapeando en las mesitas próximas a la barra. Ahí los precios fueron razonables, en contra de la fama de carero que tiene.

Y para terminar os pongo las fotos de dos vinos blancos que me han acompañado estos días: el primero en Portugal, un cabernet sauvignon en el restaurante Pezinhos N'areia http://www.pezinhosnareia.com/ (que recomiendo) y el segundo uno  del Condado de Huelva, Seseo.







domingo, 2 de agosto de 2015

LUNA LLENA Y ENSALADAS



La luna al fondo, enmarcada por el arco que forma la rama de la palmera



El otro día puso mi hijo el enlace que pongo al final del párrafo en su muro de fb. El título del artículo es, más o menos,  "12 errores que nunca debes cometer al hacer una ensalada" y Alberto me citaba diciendo que esas cosas ya se las había enseñado su madre desde chiquitito. Pues bien, anoche tuve la mala experiencia de tomar una ensalada, si no con esos mismos 12 errores, sí con unos cuantos. Una verdadera pena.

http://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2015/06/26/articulo/1435327846_219706.html


Estábamos en una bonita terraza con la luna llena al fondo. Le hice una foto por aquello tan de moda y tan citado estos días de la "blue moon". Después de los aperitivos, me pedí una ensalada. El nombre era sofisticado y atrayente. Todos los ingredientes me parecieron apetecibles: hablaba de frutos secos, langostinos, ocho tipos de lechuga, salmorejo... eso al menos es con lo que yo me quedé, ya que, al estar con una pareja amiga, cuatro comensales intercambiando opiniones... tampoco te puedes parar a estudiar pormenorizadamente una carta de restaurante.

Los aperitivos pasaron sin pena ni gloria aunque las chirlas abiertas en una sartén con aceite de oliva y unos ajos estaban sobresalientes. ¿Por qué aquí en Huelva saben diferentes? Pueden hacerle la competencia perfectamente a las famosas coquinas.

Cuando llegó la ensalada se me cayeron los palos del sombrajo. El aspecto ya repelía: una gran fuente llena de cosas amontonadas, formando un cerro compacto. En el fondo de la fuente, la lechuga. No se veía, pero pude averiguarlo después: era la corriente y moliente que venden en cualquier súper, con alguna brizna de escarola y una brizna de canónigos (lo de las briznas es literal). A continuación estaba todo cubierto de una gran capa de lo que en la carta llamaban "frutos secos" y en la práctica eran quicos (granos de maíz) fritos y triturados, aunque en este caso yo diría molidos. Eso lo cubría todo y hacía imposible la separación. Por los bordes de la fuente 4 o 5 tomates cherry. El tomate cherry me encanta, pero no cuando está muy maduro y la piel (que es muy dura en este tomate) se te separa en la boca totalmente de la pulpa. Los langostinos resultaron ser gambones pero ¡rebozados y fritos! Sigo: a la pasta que formaban los "frutos secos" le seguía una fina capa de salmorejo que formaba cuerpo con aquélla y, encima de todo, los actualmente omnipresentes chorreones de la salsa espesa y marrón con vinagre de Módena (o lo que fuere aquello).

Cometí tres errores: primero pedirla, segundo no devolverla y tercero no hacerle una foto para traerla ahora aquí.


P.D. El restaurante se llama René y está en Punta Umbría.

lunes, 20 de julio de 2015

HOSPITALES ESPAÑOLES




Recientemente he tenido la experiencia de pasar, como acompañante, por un hospital. Me han extrañado muchas cosas. Todas conocidas, algunas olvidadas. Pero creía que la mayoría habrían sido corregidas en estos tiempos de modernidades, globalización y velocidad en las comunicaciones.

No creo que esto siga pasando en las clínicas y hospitales  privados, tampoco sé si en otras ciudades (aunque me temo que sí) pero desde luego aquí, en Toledo, sigue ocurriendo.

Las habitaciones para la estancia de los enfermos no son individuales por desgracia, y se comparten. Suelen ser de dos o, más raro, tres enfermos por cada una.

Los acompañantes pueden pasar al hospital a cualquier hora del día y de la noche, no hay horarios de visita. Pueden ser una o varias personas, familiares o no. Nadie en la puerta te pide documentación. Así, las habitaciones pueden estar atestadas a cualquier hora, aunque hay las preferidas, claro. Las horas centrales de la tarde son muy apetecibles. Conozco a algunas personas que, no teniendo nada mejor que hacer, un sábado o un domingo por la tarde consideran una actividad ideal ir a visitar a fulanito o menganito "que está ingresado".

En esta última ocasión (antes, con mis padres, había tenido muchas experiencias por desgracia, también en mi propio caso), tuve que volver a entrar a las 23 horas. La puerta principal estaba ya cerrada pero un gran corro de gente fumando (está prohibido en todo el recinto pero como era de noche...) delante me informó al momento: por ahí no, ahora hay que pasar por la puerta lateral, a dos metros de distancia. Por supuesto una vez en el interior, nadie en la entrada para pedir filiación. Nadie en recepción, nadie en el acceso a los ascensores, nadie en el pasillo... Íbamos dos personas pero podíamos haber sido catorce.

Aunque en teoría hay médicos, enfermeras, auxiliares y celadores de guardia, en España existe la costumbre de que el acompañante duerma en una silla más o menos cómoda, al lado del enfermo para vigilarlo y atenderlo. Esto es una pescadilla que se muerde la cola. Los familiares hacen el trabajo de los auxiliares y, como esto es así, hay mucho menos servicios de los que debería. En mi familia evitamos este hábito y por eso somos muy mal mirados.

Como las habitaciones son para dos o más personas, imagínense... dos, tres o más visitantes de media por cada enfermo, con sus móviles sonando con todo tipo de musiquitas sin que a nadie se le ocurra ponerlos en silencio, los visitantes hablan entre sí a voces, por teléfono a grito "pelao" y lo mismo cuando se dirigen al enfermo. Lo curioso de todo esto es que los trabajadores del hospital hablan también así. Qué tiempos aquellos en que grandes carteles de una enfermera con el dedo índice sobre los labios pedía silencio por doquier. Ahora no. Ahora la enfermera, abriendo la puerta de la habitación con toda la brusquedad de la que es capaz, le grita a la que está cinco habitaciones más lejos. Los gritos pueden ser para hacerle saber algo, alguna petición o incluso, (os juro que lo he presenciado) un comentario jocoso acompañado de una gran risotada.

Por los pasillos, hacen un ruido infernal las camas desvencijadas de los enfermos que son trasladados para alguna prueba, los destartalados carritos para llevar y traer comida, aquellos donde portan la ropa, los chirriantes de las medicinas...

Ya dentro de la habitación, hacen ruido las manivelas para incorporar las camas, las viejas y pesadas sillas de hierro  suenan al arrastrarlas, suena (o no funciona) la mesa con la bandeja de la comida, suena la puerta del servicio, los grifos de los lavabos y ¡no digamos el sifón de la cisterna! ¿A quien se le habrá ocurrido poner ese modelo en un hospital? Imposible tener una conversación en voz baja, leer, reposar, dormir...

A cualquier hora de la noche puede entrar una enfermera a consultar temperatura, administrar medicamentos, cambio de vías, gasas, curas, pipís, cualquier cosa y, en lugar de encender la luz individual de cada enfermo en silencio, enciende la general empujando previamente la puerta sin ningún tipo de miramiento, aunque sean las cuatro de la mañana y haya enfermos gravísimos al lado que necesiten descanso.

Supongo que los tremendos recortes efectuados en el presupuesto por el actual gobierno del Sr. Rajoy y multiplicados aquí por la señora Cospedal tendrán algo que ver con el mal funcionamiento, pero creo que hay otros "hábitos", por llamarlos de alguna manera, que son muy nuestros, muy de todos,  y están muy consolidados.

Afortunadamente, estos pesados días sobrepasando los 40º , los recortes no han afectado al aire acondicionado, que funcionaba de maravilla.




viernes, 12 de junio de 2015

RETRATO CIRCENSE DE UNA FAMILIA SORDA. LA FAMILIA BÉLIER

Estuve viendo el otro día una película francesa recomendada por un amigo. En qué hora. 
La historia es una serie repetida de cosas absurdas, sin sentido. La familia está compuesta por una pareja de sordos con dos hijos, la mayor oyente y un adolescente también sordo; los padres actúan como retrasados mentales. A la mujer la retratan como una histérica de movimientos espasmódicos (menos en algunas ocasiones en que son de presumida putilla barata) y al hombre como un tío desagradable que insulta continuamente a todo el mundo (la hija tiene que traducirlo a todas horas disimulando esos insultos).
La historia está montada sobre una base imposible: toda la vida familiar y empresarial (tienen una granja a las afueras con vacas que explotan para carne y leche) depende exclusivamente de una quinceañera que, además de ir al instituto, se tiene que ocupar de ordeñar, llevar la contabilidad, ocuparse de los proveedores, de traducir al veterinario, de atender un puesto de quesos en el mercado un día a la semana y, el colmo de los colmos, de acompañar y hacer de traductora de los padres en una visita al ginecólogo o no sé si especialista en enfermedades venéreas. Así, la chica tiene que traducir si les pican o no los genitales a sus progenitores, cuántas veces tienen sexo y qué sienten al practicarlo, además de prometer abstinencia durante un tiempo. Aquí ponen a reaccionar a la madre como una niña mimada y necia que protesta estúpidamente, sin importarle que esté la hija delante.
Como esta serie de majaderías, que a ningún sordo se le ocurriría ni de lejos, al director no le parece poco, hace que el padre tome la decisión de presentarse a alcalde de la localidad y entonces, además de todo lo anterior, la joven protagonista tiene también que ocuparse de la campaña del aspirante a político: estar presente y hacer de traductora cuando vienen los de la tele a hacer la entrevista, por supuesto en el mitin de presentación, donde, siguiendo la tónica general de barbaridades, tiene que disimular los insultos con que el padre, ya digo que retratado como retrasado mental, responde todas las preguntas.
Si todo esto hubiera sido presentado como una burda y estrambótica comedia y además hubiera resultado graciosa, me hubiera parecido bien, lo malo es que no, que el director pretendía algo serio y sensiblero. En ningún momento noté esa sensibilidad porque en los escasos momentos (quitar el sonido para entender el sentimiento de los padres cuando canta la chica) en que hubiera podido llegar a ocurrir, algo totalmente fuera de lugar hacía saltar por los aires el efecto buscado.
Se me ha ocurrido pensar que al tener un sordo en mi familia pudiera ser más exigente en la crítica pero no, no es solamente en el tratamiento de los sordos en lo que los guionistas (entre los que se encuentra el mismo director) desbarran, también en el tratamiento de los medios de comunicación, de los adolescentes, de la música.., del aprendizaje ¿A alguien se le ocurre que en la primera clase de música a dos adolescentes tímidos y avergonzados, en el primer ensayo de su primera canción al profesor de música se le ocurra obligarlos a hacerlo bailando bien amarraditos? En mi opinión la película adolece de una falta de naturalidad y sensibilidad extraordinaria a lo largo de todo el metraje.
Tengo que reconocer que fui a ver la peli con grandes expectativas pero ya en las primeras escenas empecé a desinflarme. Como siempre que voy al cine, fui sin tener la menor idea de qué iba a ver, sobre qué iba a versar. Lo único que sabía es que era una buena peli y que iba a pasar un buen rato, por no saber ni siquiera sabía cómo era el cartel de la peli, no lo había visto. Bien. En la primerísima escena donde a lo lejos se ve una casa grande de campo y se oye una voz en off diciendo algo así como: "Bravo, Blanca, has sido muy valiente", le dije a mi compañero de butaca: "ha parido una vaca". A partir de ahí, todo así, previsible e irracional, aunque las dos cosas no casen mucho: en esta peli sí. La neurótica mujer hace el desayuno (segunda escena) pegando golpazos a todo aquello que toca porque como se supone que es sorda, no lo oye. ¿Habrán conocido, aunque sea de lejos, a algún sordo este grupo de guionistas?
Lo extraordinario de este asunto es que todas las críticas leídas a posteriori, después incluso de tener escrito este post, van en la dirección de la opinión de mi amigo: gran película.
Lo único salvable en mi opinión: esta canción y la voz de la protagonista.
https://www.youtube.com/watch?v=_Hzsm1MZDxA
https://www.youtube.com/watch?v=-er9ZsnXYkk

He comprobado que los vídeos no siempre se pueden ver. Os dejo aquí el nombre para que busquéis la canción, vale la pena.
Louane Emera, Je vais t'aimer.

sábado, 21 de marzo de 2015

TORRE DEL MAR (MÁLAGA)

La luna llena se acaba de asomar




Mis dos últimos post han sido sobre cine, pero entremedias de una y otra película ha habido un viaje a Málaga, concretamente a Torre del Mar. No conocía el lugar, aunque sí otros cercanos de esa misma costa. Al no ser siquiera municipio y depender del próximo Vélez-Málaga, pensé en una población más bien pequeña. En absoluto: tiene mercado, salas de cine, centro médico, hogar de la tercera edad (por cierto con animados bailongos a las cinco de la tarde), además de hoteles, muchos apartamentos de alquiler, muchas líneas de autobuses urbanas e interurbanas, etc., etc., lo típico de una población costera de cierta importancia.

En la foto se aprecia un poco la gran bahía de su playa, con arena y piedrecitas oscuras (cogimos una colección preciosa de piedras blancas planas), como toda la zona.

El motivo del viaje era poder disfrutar de unos amigos que pasarían allí una semana viajando con el Imserso. Estos viajes son muy útiles: dispones de un buen hotel, con desayuno y cena y el resto del día lo aprovechas para hacer turismo. Nosotros elegimos un recién estrenado apartamento en pleno centro de la población y nos uníamos al grupo para pasar el día juntos después del desayuno. Íbamos andando, ya que la distancia al hotel, situado en la orilla del mar, no era larga.

Vivir en el centro de las ciudades, sobre todo si son pequeñas, tiene infinidad de ventajas, aunque es verdad que la época del año, con todavía pocos turistas, hacía que éstas aumentaran. Todo está a mano y el mar a un paso. Encontrábamos aparcamiento en la misma calle... ¡no quiero pensar cómo estaría en julio o agosto! pero era marzo y nosotros nos aprovechamos: del precio y la ubicación.

El grupo de amigos llegábamos a la docena aunque, como íbamos por libre, raramente coincidíamos todos. Me encanta la libertad de, aun yendo en grupo, que cada uno haga su elección y que nadie se sienta molesto.

Uno de los días dedicamos la mañana al mercadillo, curioseando entre sus puestos, para terminar con un aperitivo junto al mar.






Y teniendo Málaga al lado, pues lo lógico era...¡ir a la capital! Había visitado recientemente el museo Picasso, así que esta vez tocó el Carmen Thyssen. Su colección permanente está 

dedicada al siglo XIX, con gran variedad de artistas y motivos andaluces.

A la salida, un grupo se dirigió al CACMALAGA (Centro de Arte Contemporáneo) y otros (entre los que me encontraba) a dar un buen paseo por el centro. Mi vista y mi cabeza son incapaces de absorber el contenido de dos museos en una misma mañana.


El día estaba nublado e incluso llegó a lloviznar en algún momento, pero la temperatura era templada y nos permitió un largo paseo, así abríamos el apetito para la rica comida que nos recomendaron en un restaurante cuyo nombre he olvidado (y no debería).

Tampoco podíamos dejar de visitar los alrededores. La comarca donde se encuentra Torre del Mar se llama Axarquía, va desde el límite de la provincia de Granada hasta casi la capital, Málaga, y se adentra en las montañas. Nosotros nos dedicamos a recorrer la sierra
de Tejeda y sus pueblecitos. Os dejo algunas fotos aquí.



Fue una semana que transcurrió en un suspiro.




martes, 17 de marzo de 2015

MAGICAL GIRL

La casualidad ha querido que, dos entradas seguidas, hablen de cine.

Esta semana he cambiado el día de cine. El martes tenía una  cita y no quería perderme la película que no vi en su momento, así que adelanté al lunes la asistencia al cineclub. Últimamente, con tanto desplazamiento, no sé siquiera si la llegaron a estrenar aquí en los cines comerciales pues la fama que la precedía era de "rarita". Hablo, claro, de Magical Girl. Yo misma tenía mis prevenciones, deducidas quizá por algunas imágenes vistas en la gala de los Goya, que este año no me perdí y disfruté hasta el final. No sé si Dani Rovira, el presentador, tuvo algo que ver, creo que sí.

No os voy a hacer la crítica, creo que no es misión de este blog, mi blog personal (aunque haya excepciones), pero sí quiero transmitiros mi sensación. 

Para saber qué han dicho sobre ella los críticos os pongo un link a continuación:   http://www.filmaffinity.com/es/film764231.html

Ahí encontraréis lo que han dicho sobre ella los expertos, desde Boyero hasta Luis Martínez. Yo no he leído ninguna completa, simplemente sólo la frase entresacada como resumen por filmaffinity de cada una de ellas.

Pero la sensación que quiero transmitiros es la que me acompañaba anoche a la salida de la sala, antes de haber visto ni leído nada, ya sabéis que me gusta ir desprovista de opiniones que puedan influirme. 

Salí pletórica. Creo que es una película redonda, perfecta. No se le puede poner ni una sola pega al trabajo de los actores, están impecables desde el primero hasta el último y os aseguro que en este asunto soy muy exigente. Este trabajo de los actores, independientemente de sus cualidades personales, sólo lo consigue un extraordinario director. Tenemos muchas pruebas de cómo un mismo actor, según quién lo dirija, trabaja de una u otra manera.

 Estuve toda la película en tensión, expectante; excepto claro está en los primeros minutos, donde el director empieza a mostrar a los personajes. Pero ni en esos había tranquilidad pues los momentos en que la protagonista toma al bebé en brazos, antes de que ésta hable, se adivina la posible tragedia, igual que en la escena de la clase, con Bárbara niña, el desasosiego se instala en el estómago.

Hace mucho tiempo que no recordaba haber salido de una película tan satisfecha, tan contenta y mucho más pensando que esta película es española.

sábado, 21 de febrero de 2015

EL FRANCOTIRADOR

 El francotirador
Ayer estuve viendo “El francotirador”, de Clint Eastwood. No me gustan las películas de guerra o bélicas, ni las violentas en general. Fui porque me apetecía estar un rato con unos amigos, sobre todo pensando en el “after”: vino, tapitas, comentarios sobre la peli, intercambio en definitiva.

Yo, en contra de lo que dice Carlos Boyero (http://elpais.com/elpais/2015/02/19/videos/1424374726_511630.html) no me quedé como un glaciar viendo la película. (Es la única frase que retuve al ver de refilón su crítica, no la leí porque me gusta ir a ciegas al cine). Sentí, sufrí, me intranquilicé y tuve los nervios a flor de piel en más de una ocasión, sobre todo en la última escena semierótica de la pareja jugando con una pistola de por medio. Que no nos guste lo que vemos no quiere decir que no exista. Existe y eso es lo que quiere transmitir Easwood.

 Quizá tengan razón aquellos que tachan la película de patriotera y belicista, pero yo creo en cambio que Eastwood ha dicho lo que quería decir; es decir, mostrarnos a un americano medio, sin mucha inteligencia ni preparación pero buena persona y patriota, que se guía por las máximas que su padre le enseñó, sin cuestionarlas ni apartarse de ellas, no da para más.  Eso lo ha conseguido. También ha conseguido transmitir (por lo menos a mí) la sensación persistente  del recuerdo de la guerra. Comprendes perfectamente que cuando te llevas un montón de horas mirando por un visor todos los movimientos enemigos a tu alrededor, al  dejar el escenario de la guerra, no puedas quitártelo de la cabeza, ni eso ni los ruidos que durante días han golpeado  continuamente tu cabeza.
Eastwood no toma partido creo yo, en contra de lo que se le ha achacado. Muestra al personaje dudar en más de una ocasión (con un niño, con una mujer); sólo cuando está seguro de que van a atacar a los suyos, mata. Es la guerra y está allí para eso. Esto no lo defiende el director. Así actúa el personaje y él lo muestra. No he leído la biografía sobre Chris Kyle, considerado héroe americano, por tanto no sé cuánto se aparta de ella el guión de la película.


Lo que sí pone de manifiesto el director, aunque no esté explicitado, es el horror y el absurdo de la guerra, de todas las guerras. Yo al menos salí con esa impresión, claro que es verdad que ya la llevaba al entrar.

http://www.filmaffinity.com/es/film941942.html

sábado, 10 de enero de 2015

COCITORIO


Es sorprendente cómo a veces un término, igual que un sabor o un olor, te transporta a un momento, una situación, una atmósfera.

Mi madre utilizaba mucho la palabra "cocitorio". Ella era de salud delicada y siempre tomó tisanas para sus males. Para ella la palabra "infusión" no existía, era una tila, una manzanilla, un poleo, una yerbaluisa, eucalipto... o un cocitorio, es decir una o varias  yerbas  aromáticas cualesquiera puestas en agua y dadas un hervor. No había posibilidad de malinterpretar el vocablo o confundirlo con otro. Creo que era el modo general en que en mi pueblo se llamaba a las infusiones, al menos en nuestra familia.

He mirado en el diccionario de la Rae pero no aparece y tampoco en el de María Moliner.

El otro día estaba acatarrada, con las defensas un poco bajas. Entonces sentí la necesidad de un mimito, por un momento me sentí "hija" e inmediatamente me acordé de la solicitud de mi madre en esas circunstancias. En el mismo instante, la constatación dolorosa de su definitiva ausencia y la rememoración de la palabra "cocitorio". Me levanté del sofá y fuí a la cocina a hacerme una infusión con las yerbas que tenía.