lunes, 18 de febrero de 2019

OTRA VEZ

Ayer, otra vez una mañana preciosa en Madrid. Otra vez tiempo soleado, aunque frío. Otra vez lecturas interesantes en el autobús: artículo de Elvira Lindo en El País, de Luis García Montero en Info Libre, encuestas en El Periódico y La Vanguardia, resumen del libro Manual de Resistencia, de Pedro Sánchez e Irene Lozano... Sensación de tiempo bien aprovechado. Otra vez café con leche y porras en Arpegio. Otra vez comprobación de que el suelo de la puerta de entrada al Auditorio madrileño no está solucionado de la mejor manera. Los tacones se traban peligrosamente en el gran espacio que hay entre adoquines, no bien lisos y pulidos, sino, al contrario, muy irregulares. Otra vez maravilloso e interesantísimo concierto. 
Y constatación, otra vez, de que los arquitectos no saben todavía que las mujeres necesitamos más servicios que los hombres puesto que, para la misma operación, orinar, necesitamos el triple de tiempo  que ellos. Debemos abrir una cremallera para  bajarnos pantalones o falda y unas bragas y sentarnos, levantarnos y rehacer la operación  o, la mayoría de las veces: subirnos la falda o el vestido, bajarnos los pantis, la faja (en su caso) y las bragas y, por fin, sentarnos. Levantarnos y volver a colocar cada cosa en su lugar. Eso lleva más tiempo que abrir y cerrar una cremallera sin cambiar de postura. Haced la prueba. Me pregunto: ¿los arquitectos no ven las colas de mujeres en los servicios de teatros, salas de fiesta, de conciertos, cines, estaciones de tren, de autobuses, bares de carretera cuando para un autobús, etc. etc? ¿No las ven? Si las ven, ¿qué piensan? ¿nos gusta hacer cola? Para mí está claro. Las mujeres tardamos más, luego en sitios donde haya 10 o 15 minutos para ir al servicio, necesitamos el doble de servicios que los hombres puesto que tardamos casi el triple de tiempo. ¿Esto hay que dárselo así de masticado? ¿Ninguno ha caído en la cuenta? Son años y años de comprobación. Me desespero.
El gran Zukerman, en el centro.

Y el concierto. Director: Ramón Tebar. Violín: Pinchas Zukerman

Joaquín Rodrigo, A la busca del más allá, Amadeus Mozart, Rondó para violín y orquesta en do mayor, Tchaikovsky, Serenata melancólica en sí bemol menor, opus 26, Beethoven, Romanza para violín y orquesta en sol mayor, nº 1, opus 40 y, en la segunda parte, Sergei Rachmaninov, Sinfonía nº 2 en mi menor, opus 27

Otra vez vuelta tranquila, con la cabeza llena de música y maravillosas sensaciones.

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