lunes, 7 de mayo de 2012

Escribir


Últimamente estoy rompiendo todas las normas trayendo aquí opiniones políticas y copias de otros, pero cuando no puedes resistir una tentación, lo mejor es caer en ella.

He leído muchos artículos y opiniones sobre los motivos que nos llevan a escribir, pero no he leído nada tan completo, atinado y redondo como este artículo de Ángel Gabilondo. ¿Qué puede hacer una aprendiza de escritura (y pintura, genial la idea del cuadro) como yo, sino traerlo aquí tal cual? 


Alguna vez he intentado poner sobre el papel qué me mueve a escribir, más que nada para explicármelo a mí misma, aunque me daba un poco de pudor hablar de mí como escritora siendo una aficionada, pero es verdad que muchas veces me he preguntado por el origen y las razones de esa necesidad. En esas, me he topado con este artículo en El País.

El afán de escribir

Por:  07 de mayo de 2012
Remix CC de Mike Licht sobre el Vermeer...Vivimos en la escritura, entre escritura. Algo nos empuja a escribir. Para empezar, que no todo va bien. Ni siquiera casi todo. Sentimos la necesidad de crear y de concretar nuevas formas y posibilidades de vida. Y de decirlo y hacerlo expresamente por escrito. De mil maneras persistimos en ello o huimos de dejar constancia en documento alguno. O firmamos, o ratificamos, o nos adherimos o nos desmarcamos. No hace falta ser escritor ni considerarse tal para proceder una y otra vez a escribir. Podría disiparse la cuestión subrayando que necesitamos expresarnos, dejar dicho lo que pensamos, explicarnos, justificarnos, hacer valer nuestras razones. Precisamos a veces transmitir lo que nos inquieta, incomoda, provoca o alienta, pero aún eso resultaría insuficiente para responder alafán que nos impulsa. Otras, transcribir lo que pensamos, y no pocas escribirlo para ver si somos capaces de llegar a pensarlo y a sostenerlo, o al menos a entenderlo.
Hay razones de más envergadura que no siempre resultan eficaces, por ejemplo la de quienes consideran que escribimos para espantar la muerte. Tampoco es imprescindible pasar a la historia y, sobre todo, no hay prisa. La necesidad de producir una huellauna marca, es más que la de dejar testimonio, pero son compatibles. Nuestra propia identidad colectiva se afirma y confirma asimismo por un conjunto de textos. Y la difusión de las leyes comporta su promulgación.
Escribimos, nos escribimos, como modo de cuidarnos y de cultivarnos, de ensayarnos y de ofrecernos. Es lo que Foucault denomina “la escritura de sí”, que viene a ser todo un proceso de constitución de uno mismo. Nos desenvolvemos en entornos de inscripción. Nos vamos configurando entre notas, consideraciones, reflexiones, comentarios, anotaciones, recados, avisos, ensayos, estudios y tantos otros textos que de una u otra manera han requerido y requieren una acción de escritura. Y que forman parte de lo que somos y deseamos. Y en esa vorágine se desenvuelven nuestros afectos, nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestras convicciones y nuestros conceptos. Proseguimos escribiendo porque ninguna palabra o frase recoge de modo definitivo aquello que no se reduce a lo que ya sabemos ni a nuestro modo de saberlo. También nuestras dudas y nuestras necesidades nos alientan, nos desafían y nos impulsan como inserciones inscritas. Y como signos de escritura sostienen nuestra decisión de buscar crear una y otra vez condiciones expresas y con incidencia para que la palabra justatenga materialidad.

miércoles, 25 de abril de 2012

Echániz, mi consejero

A este espacio no me gusta traer asuntos relacionados con la política, pero las declaraciones oídas y leídas  ayer me han revuelto el estómago y no tengo más remedio que hablar de ellas. 
El consejero de Sanidad y Asuntos Sociales de la Junta de Castilla-La Mancha y secretario de Sanidad y Asuntos Sociales del PP, José Ignacio Echániz ha declarado:  "Mucha gente ha cogido una patera porque sabía que en España tenía la asistencia sanitaria garantizada". Es textual.
¿Sabe este señor cuánta gente ha muerto cruzando el mar que nos separa de África? ¿Sabe cuántos niños, cuántas mujeres, cuántos hombres, jóvenes, mayores? ¿Sabe qué significa dejar mujer e hijos, padres y hermanos para meterse en una barquichuela y adentrarse en un mar desconocido, profundo y negro sin ni siquiera saber nadar? ¿Cuánto sufrimiento, hambre y miseria han de padecer antes de reunir el dinero que tienen que pagar a los traficantes de personas? ¿Cuántas ilusiones rotas para siempre se quedan en esos naufragios? ¿Cuántas esperanzas destrozadas al otro lado esperando esa ayuda de tu ser querido que nunca llegará?
¿Cómo se puede hablar tan alegremente? Cuando lo que está en juego es la vida  ¿se mete uno en un océano porque al otro lado hay medicinas gratis? Precisamente los que intentan estas arriesgadas travesías a la desesperada lo que menos necesitan son medicinas. Vienen los más fuertes, los que pueden aguantar cruzar kilómetros andando, sorteando todo tipo de peligros y mafias para llegar a la tan ansiada orilla y poder coger –sí señor consejero- una patera. Cuando hay hambre y ni un trozo de pan para darle a tus hijos ¿de verdad cree el señor consejero que se juega uno la vida porque en el otro lado la medicina es gratis? Es la mayor falta de sensibilidad que he visto y una ofensa tremenda para toda esa pobre y digna gente.

lunes, 16 de abril de 2012

GRUPO 7

Vengo de ver Grupo 7. Escribo a vuela pluma mis primeras impresiones nada más regresar, aunque nos hemos parado a tomar unos vinos a la salida para desintoxicar. Ahora, en casa, me pongo a dejar aquí, como ya he dicho, mi opinión sobre lo que acabo de ver. Es una película violenta, muy violenta. No había leído ninguna crítica sobre ella, sólo tenía referencias a través de la radio y de terceros de que era una buena peli, así que a falta de otra cosa mejor, (aquí llega todo tarde y en pequeñas dosis) he ido a verla.
Encuentro que la película es correcta, tiene buen ritmo, se ve bien. Como entretenimiento, logra su objetivo. Pero para mí es demasiado violenta, y a una buena película hay que pedirle algo más. Sus personajes son planos,  sólo muestran una cara, no están desarrollados, mucho menos los personajes secundarios. Igual que la época y el lugar: nos dicen muy poco, quizá quieren suplirlo con la memoria de lo que fue la Expo'92. Cada año (durante los que transcurre la acción) nos enseñan un cartel y el avance de las obras de la famosa exposición, pero los escenarios y las situaciones se repiten sin cesar. Comprendo que ahí está lo difícil en una narración, en un guión, en una película: hablar de un asunto y rodearlo, adornarlo, enriquecerlo. 
El guionista pretende hacerlo con la historia de la chica drogadicta, pero pasa lo mismo: no profundiza.
Sin querer destripar el argumento, diré que la escena en que desnudan a los policías me parece sencillamente increíble. Igual que la barba siempre a medio afeitar  del poli gracioso sevillano: eso no era de esos años, es muy posterior.
No entro a calificar los métodos policiales, creo que la peli no pretende criticarlos. Tampoco sé si en aquellos años todavía era común el trato degradante y violento con los delincuentes.


Película: Grupo 7. Dirección: Alberto Rodríguez. País: EspañaDuración: 95 min. Género: AcciónthrillerpoliciacodramaInterpretación: Antonio de la Torre (Rafael), Mario Casas (Ángel),  Inma Cuesta (Elena), José Manuel Poga (Miguel), Joaquín Núñez (Mateo), Julián Villagrán (Joaquín), Estefanía de los Santos (La Caoba), Alfonso Sánchez (Amador), Carlos Olalla (don Julián), Lucía Guerrero (Lucía). Guion: Rafael Cobos. Producción: José Antonio Félez y Gervasio Iglesias. Música: Julio de la Rosa. Fotografía: Alex Catalán. Montaje: José M.G. Moyano. Dirección artística: Pepe Domínguez. Vestuario: Fernando García.

jueves, 12 de abril de 2012

UN HUERTO EN PEDRO BERNARDO (ÁVILA)

A la derecha de la imagen, sólo iniciado, el Valle del Tiétar
  Hace un par de fines de semana visité a unos amigos en la casa que tienen en un pueblo fronterizo: Pedro Bernardo. Pertenece a la provincia de Ávila, pero está situado en la linde de ésta con las de Madrid y Toledo. No es la primera vez que acudo a este lugar; lo he frecuentado en distintas épocas del año y en todas tiene su encanto. En este viaje me he dedicado a tomar fotos de las flores y de algunos árboles que mis amigos han plantado en su huerto y jardín, junto a otros existentes cuando compraron esta pequeña  y rústica construcción que luego transformaron en una bonita casa.


Existen en su huerto árboles ornamentales y frutales como cerezos, melocotoneros, manzanos, perales, membrillos, ciruelos, naranjos y limoneros. Pero sobre todo predominan las higueras autóctonas sayuelas, de higos dulcísimos. La cosecha es tan abundante que, al final del verano, cada superficie en altura es utilizada para secarlos al sol. También tienen mis amigos olivos, vides y alguna parra.

Disposición del terreno en terrazas


Tulipanes y narcisos
 Este pueblo es conocido como balcón del Tiétar. Efectivamente la pequeña población está enclavada en uno de los bordes de la zona oriental de la Sierra de Gredos y tiene todo el valle por donde transcurre el río del mismo nombre a sus pies. Desde cualquier rincón del pueblo se pueden divisar, más allá del valle, los Montes de Toledo.

La inclinación del terreno obliga a plantaciones en forma de terrazas o bancales. Esta disposición tachona todo el paisaje existente bajo la población de variados colores, dependiendo de la época del año y del sembradío o cultivos.

Toda la zona goza de un microclima especial y el suelo de una gran fertilidad al hallarse, a pesar de la altura, al abrigo de la cercana sierra.

Aquí os dejo alguna de mis fotografías.






Petunias
Palmera Washingtonia filifera
Zantedeschia aethiopica, Cala, Lirio de agua o Lirio Cala, por todos esos nombres es conocida.

Capuchinas

Ciclamen


Pensamientos

Lirios

Cerezo


Flores del árbol del paraguayo
Espliego o lavanda.


Alhelíes

Arbusto del desierto australiano

Romero


Laurel
Caléndula

martes, 6 de marzo de 2012

BODA EN SAN JUAN DE LOS REYES

Imágenes de Toledo
Esta foto de Toledo es cortesía de TripAdvisor

San Juan de los Reyes


Hay boda en Toledo, concretamente en el monasterio de San Juan de los Reyes(1), templo de estilo  gótico isabelino con alguna parte mudéjar de los siglos XV y XVI. Dicen que es el más frío de la ciudad, más incluso que la catedral. Dentro, te hielas el mismísimo mes de agosto. 


Es una mañana de primeros de marzo fría. El sol aparece a veces y roza los rostros, que lo agradecen; se esconde a ratos, dejándolo todo más triste y gris. El viaje de esos nubarrones negros y oscuros deja huecos de un azul luminoso a su paso. 

Tomamos un taxi para no perder media hora buscando aparcamiento. Pero la mayoría de invitados acuden desde todas las direcciones a pie: puerta del Cambrón, Reyes Católicos... también  coches particulares que paran brevemente para dejar a algunos asistentes y seguir hasta encontrar un sitio y taxis que descargan en la misma puerta.


Las más jóvenes portan sin excepción zapatos con plataformas de formas imposibles y altísimo tacón. Hay que hacer muchos equilibrios para andar sin torcerse un tobillo entre los cantos rodados y los adoquines de las calles en cuesta que llevan hasta la iglesia. La mayoría van sujetas a otra persona y avanzan con pequeños e indecisos pasos. Los hombres, como en tantas cosas, lo tienen más fácil.


Hay bastantes invitados ya en la puerta, mezclados con turistas; otros han pasado dentro huyendo del viento, cobijándose bajo techo sin saber que, al cabo de poco, allí hará más frío que en el exterior. Las mujeres alternan, debido al extraño tiempo atmosférico de la cercana primavera, visones con chales transparentes. Los hombres, más sobrios, lucen abrigos, trajes o chaqués.

Los padres del novio esperan a la puerta. Justo ahí es donde más se siente el airecillo gélido que levanta faldas y descompone peinados y  tocados. Es un buen momento para saludar, reencontrarse con viejos conocidos. ¿Cuándo fue la última vez que nos vimos? ¿Hace diez, veinte años? Algunas parejas que fueron y no son van por separado y se reencuentran. La inmensa mayoría, caras desconocidas.

Los turistas entran y salen de la iglesia sorprendidos y quizá agradecidos de tener la ocasión de contemplar, además de la arquitectura, un casamiento lugareño. En ocasiones como esta se aprende mucho de las costumbres de la ciudad visitada.

La novia, con traje de color marfil, sonriente y segura del brazo de su padre, llega con un cuarto de hora de retraso sobre la hora prevista para el comienzo de la ceremonia. La preceden tres niños con zapatos, medias y chaquetitas celestes. La alfombra roja amortigua los pasos y deja oír el violín y el órgano, situados a la derecha del altar.

A los cinco minutos de iniciada la ceremonia el frío empieza a calar los huesos. Sube desde abajo atravesando la suela de los zapatos y por más que te encojas no hay consuelo. Ni apretándote el fino abrigo contra el cuerpo. Las losas de granito rezuman humedad, o eso parece.

Es la excusa perfecta para salir a tomar un poleo hirviendo y sentarse en la cafetería de enfrente donde está ahora pegando bien el sol, esa en la que se rodaron algunas escenas de Te doy mis ojos. Allí aprovecho para aliviar mis manos acariciando la taza  e hilar unas cuantas líneas que servirán para este relato.


Cuando regreso a la iglesia, aún no ha terminado la misa-ceremonia. Es el momento de la paz.

Fotos de Toledo
Esta foto de Toledo es cortesía de TripAdvisor

Puerta del Cambrón

viernes, 17 de febrero de 2012

LA LLAMADA





El maldito trabajo los mantenía momentáneamente separados y los fines de semana se les quedaban cortos. Eso los que se veían pues con frecuencia surgían viajes inesperados o complicaciones de última hora. Ella no terminaba de acostumbrarse a la separación, a la soledad de las noches. Las llamadas a destiempo y los breves correos no eran suficientes y la descoordinación que conllevaban originaba malentendidos y malhumores que se iban enquistando. La desconfianza y el asomo de celos empezaban a aflorar y esas conversaciones improvisadas cuando sonaba el móvil en el peor momento no facilitaban las aclaraciones.
Desde que lo conoció lo había necesitado a su lado; su presencia, su contacto le resultaban imprescindibles, pero hoy especialmente ella necesitaba oír su voz. Marcó su número a la hora de comer pero no le respondió. Intentó ser comprensiva: él era despistado, lo llevaría sin volumen, estaría en un sitio sin cobertura, lo habría olvidado en la oficina. En estos momentos le resultaba insustituible, irreemplazable, por eso llevaba el móvil en la mano.
 Una leve vibración precedió al sonido de llamada, miró el número: era él. Un relámpago atravesó su cuerpo, alojándose en el bajo vientre.
- Clara López, tronó imperiosa la voz de la enfermera. Pulsó "rechazar" y se dirigió como una autómata hacia la puerta de la consulta.

miércoles, 15 de febrero de 2012

D R O G A S




Hoy, por fin, he oído la noticia. La he oído en serio, como propuesta. A debatir, pero en serio.  Qué alivio, pensé que nunca lo harían. Además han citado las razones: tráfico de personas, lavado de dinero, extorsiones, secuestro, corrupción, asesinatos, cientos, miles de asesinatos. Mucho, muchísimo sufrimiento de miles de personas, sin olvidarnos de los incautos que sufren pena de cárcel en todos los países del mundo.


Sí, se trata del anuncio de la posibilidad de legalización de la droga. Lo han comunicado en el telediario de hoy.

La idea ha sido del presidente de Guatemala, Otto Pérez y lo ha apoyado Mauricio Funes, presidente de El Salvador. Es una propuesta abierta para debatir entre todos los presidentes americanos, incluido Barak Obama. Se han dado cuenta de que a pesar de todas las medidas que se están tomando, con miles de millones invertidos, el consumo no baja sino que sube.

Sería una medida conjunta porque si no, no sería efectiva. Tengo pocas esperanzas (Méjico y EE.UU. ya han dicho no) pero al menos  se ha propuesto, la he oído, la van a debatir.