Algunos domingos soleados de invierno me voy por la mañana cerca del río a leer el periódico. Allí, nada me distrae, sólo se oye el gorjeo de los pájaros. A veces me hacen levantar la cabeza las ruidosas grullas al posarse o alzar el vuelo.
No doy ocasión a que me tiente regar un tiesto, planchar una prenda, recoger el tendedero, darle la vuelta a alguna sartén o asomarme a ver novedades en el ordenador. Sólo tengo delante el periódico, el río y, como en la foto, el cielo azul.
No doy ocasión a que me tiente regar un tiesto, planchar una prenda, recoger el tendedero, darle la vuelta a alguna sartén o asomarme a ver novedades en el ordenador. Sólo tengo delante el periódico, el río y, como en la foto, el cielo azul.