Tómatelas antes de que vuelva
papá. La niña empezó a engullir todas las pildoritas que su hermano mayor había ido sacando del gran neceser que su madre tenía encima del armarito del
cuarto de baño. Cuando éste oyó la
puerta, empezó a guardar las cajas de donde habían ido saliendo las pastillas
multicolores. Cerró el neceser, lo tomó del asa y se subió encima de la
banqueta para colocarlo en su sitio. Mientras, la pequeña, sentada en
el suelo, se terminaba una a una las pastillas esparcidas por el suelo. En el
instante en que apareció papá en la habitación, Tomasito, de puntillas sobre la
banqueta, estaba a punto de alcanzar el borde del armario.
..*..
Así, como indica el título y las negritas, debería empezar el relato que solicitaban y que no podía sobrepasar las cien palabras. No sé si las he superado, porque de todas formas no iba a enviarlo. Sí me hubiera gustado escuchar los finalistas, pero no tuve ocasión.
