miércoles, 3 de abril de 2013

MI SEMANA SANTA 2013

Como todos los que me conocéis sabéis, no soy creyente, así que mi Semana Santa no tiene nada de religioso. Este año además ha sido muy especial pues, habiendo viajado los quince días previos, cuando llegó, entre el cansancio y el mal tiempo pronosticado (luego creo que ha sido algo mejor del anunciado), decidimos quedarnos en casa. También ha influido la pérdida de un buen amigo, Antonio, que te quita el ánimo para todo.









He estado una vez más por el sur y, para no cansaros, me voy a limitar a poneros unas cuantas fotos: el texto lo ponéis vosotros. Sí os diré, para que las situéis, que primero estuve en Sevilla, con buenos amigos, recorriendo las cubiertas de la catedral, después en El Rompido (con los mismos  buenos amigos excepto alguna ausencia imprevista, sentida e involuntaria) y, por último, en Cádiz, con una pareja amiga y familiar. Desde estos dos últimos sitios, hicimos varias excursiones. Por último, como os decía al principio, Toledo.

Al salir de esta visita a la gran (nunca mejor dicho, ya que es la mayor gótica de España) catedral, había que reponer fuerzas antes de ir de concierto:      http://www.apoloybaco.com/tapeosevillanobarmorales.htm 
 

A la mañana siguiente, enfilamos hacia la playa.














Fachada  de una casa de Isla Cristina (conocida como casa de Don Justo, practicante, según me informa amablemente un familiar)
Subasta de pescado en Isla Cristina
Isla











Isla





 Mercado, puesto de marisco y la fachada de la casa que ocupamos en el barrio de la Viña, en Cádiz. Nos llevamos un chasco con los precios, indicaban el cuarto de kg. y no el kilo, como luego comprobamos.












No todas las mañanas fueron así de ventosas





Ni así de lluviosas


En Casa Manteca, esperando mesa.


Visitamos Sanlúcar y aprovechamos para ver a nuestros queridos amigos Juanito y Piedad.
Entre ambas fotos, visita a Balbino: http://www.casabalbino.com/




Y cómo no, Bolonia, aunque esta vez ni siquiera he pisado su maravillosa playa:

Y por fin Toledo, donde, como los días previos, ha habido sol, lluvia y viento alternativamente. También, como en casi todas las capitales españolas, procesiones suspendidas por la lluvia. Estas noticias te llegan inevitablemente, aunque no quieras, pero aquí, en Castilla, esta desilusión no se vive como en el sur, con grandes dramas y  llanto de muchos fieles. 

En el paseo de Gracia, con San Juan de los Reyes al fondo.
***
La lluvia  ha sido pues la gran protagonista de casi todo el mes de marzo y no sólo de la santa Semana. Camino de Cádiz estuvimos tentados de abandonar la carretera hasta que escampara pues los limpiaparabrisas no daban tiempo a evacuar las muchísimas gotas, veloces, gordas y violentas que golpeaban con fuerza el cristal y nos impedían la visión. En Toledo, los cantos rodados estaban brillantes, resbaladizos y peligrosos y los adoquines, siempre grisáceos, blanqueaban bien enjuagados y pulidos.



miércoles, 13 de marzo de 2013

ANTES DE QUE VUELVA PAPÁ




Tómatelas antes de que vuelva papá. La niña empezó a engullir todas las pildoritas que su hermano mayor había ido sacando del gran neceser que su madre tenía encima del armarito del cuarto de baño. Cuando  éste oyó la puerta, empezó a guardar las cajas de donde habían ido saliendo las pastillas multicolores. Cerró el neceser, lo tomó del asa y se subió encima de la banqueta para colocarlo en su sitio. Mientras, la pequeña, sentada en el suelo, se terminaba una a una las pastillas esparcidas por el suelo. En el instante en que apareció papá en la habitación, Tomasito, de puntillas sobre la banqueta, estaba a punto de alcanzar el borde del armario.

..*..

Así, como indica el título y las negritas, debería empezar el relato que solicitaban y que no podía  sobrepasar las cien palabras. No sé si las he superado, porque de todas formas no iba a enviarlo. Sí me hubiera gustado escuchar los finalistas, pero no tuve ocasión.


viernes, 8 de marzo de 2013

PRIMER VIERNES DE MARZO

De espaldas, observando atónita la gran cantidad de gente
A pesar de haber tranquilizado y prevenido a mis contactos en facebook de que no volvería a darles la tabarra con mis idas y venidas, vuelvo a la carga. I'm sorry.

Esta vez el viaje es en tren y el motivo pasar el día con nuestro amigo Bernardo, que viene desde Jerez a estar unos días en Madrid para ver a su hija y sus nietos.

Es la primera vez que hacemos uso del nuevo e impecable aparcamiento que ha hecho el ayuntamiento justo al lado de la estación de Renfe. Estas cosas prácticas, bien pensadas, económicas y que dan un gran servicio a los ciudadanos que diariamente deben desplazarse a Madrid no siempre se les ocurren, a pesar de su lógica, a los gobernantes, así que chapeau!


Bernar aprovecha el tiempo que le sobra para visitar museos. Él enseña a pintar y últimamente muestra un cierto frenesí por acudir a cualquier evento artístico. Nosotros en cambio estamos algo saturados, así que en lugar de acompañarlo a su visita al Thyssen, quedamos a medio camino entre este museo y la estación, el edificio de Caixa Forum. Echamos sendas ojeadas rápidas a las dos exposiciones que alberga y salimos dispuestos a caminar por los alrededores, no sin antes haber admirado una vez más su bella escalera, la exuberancia de la pared con las plantas colgantes y la moderna solución dada a esa vieja edificación.  En nuestra anterior visita paseamos por el barrio de Salamanca, ahora lo hacemos por el barrio de las Letras. 


Estando por los alrededores del edificio del antiguo diario Pueblo, vemos una gran concentración de personas y pensamos en algún acto reivindicativo de los muchos que hay hoy día en cualquier ciudad de España. Conforme nos acercamos, comprobamos que se trata de una multitudinaria cola de personas que apenas avanza y que ocupa varias calles. Como empezamos pronto a sospechar, se trata de los devotos del Cristo de Medinaceli, cuyo templo está en la calle Jesús, cerca de donde nos movemos. Por los visto todos los primeros viernes de marzo de cada año se produce lo que llaman besapiés y todos los fieles acuden a pedir, supongo yo, cosas buenas para ellos y sus familias. Efectivamente es viernes, uno de marzo. 

Hacemos comentarios sobre el tipo de gente que se acerca por allí y es capaz incluso de pasar una o dos noches -eso nos aseguraron- guardando cola para poder entrar unos minutos en el templo a pedir algo a la imagen del Cristo. Y aquí me vuelvo a plantear  la misma pregunta de siempre: ¿por qué los creyentes necesitan tener una representación, una imagen, aunque ésta sea de yeso, barro o madera?

Intercambiamos opiniones sobre la ideología de esas personas.  _Eso lo averiguo yo ahora mismo, dijo Bernardo cuando le mostré la pinta pija de un jovencito.
 _ ¿Tienes un papel?
 _Toma, le dije sacando la libreta que siempre llevo en el bolso y donde tomo muchas notas, algunas de las cuales traslado   luego aquí.
De pronto es como si hubiéramos retrocedido al inicio de nuestra amistad, cuando teníamos veintitantos años y él y Daniel hacían bromas sin parar con todo, a todos y en todo momento. Tomó la libreta abierta en una mano y un bolígrafo en la otra y se fue hacia la fila haciéndose pasar por encuestador de una empresa de estadísticas cuya misión era averiguar a qué partidos votaban los devotos del Cristo.
No contaré más. Sólo que la noche se nos echó encima, las horas volaron entre charlas y la hora de regreso marcó una separación que ninguno quería.
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Esto dice la wikipedia del Cristo de Medinaceli:
 La imagen de Jesús tiene una altura 173 cm y fue elaborado en talleres sevillanos-cordobeses hacia el siglo XVII. Representa a un Ecce Homo. Es de talla completa pudiendo ser presentado sin vestir, constando entonces de un paño de pureza. Tiene una mirada que refleja un gran sufrimiento así como una gran paciencia. La talla está encorvada por el dolor de espalda producido por la flagelación. La imagen tiene una cabellera tallada a pesar de que no se muestre al estar tapada por la "artificial" que se le pone. La imagen consta de un gran ajuar compuesto por más de treinta túnicas entre las que destacan una de 1846, regalada por el rey Francisco de Asís y otra de 1883, regalo de la Duquesa de Medinaceli. Para las grandes ocasiones como el primer viernes de Marzo o la procesión, Jesús luce una corona de oro macizo de medio kilo de peso con piedras preciosas incrustadas, regalo de los joyeros madrileños en la década de 1950.

lunes, 4 de marzo de 2013

CARTA A MIS NIETAS




Queridas nietas: esta es la primera carta que os escribo y es para cuando seáis mayores, tan mayores como para que ya os hayáis planteado esas preguntas que sólo se hacen a cierta edad. ¿Cómo era mi abuela Manuela? Qué cosas le gustaban, le interesaban, cómo era un día en su vida... todas esas preguntas que yo, hace un tiempo, me hice sobre mis abuelos.

Al escribiros he estado tentada de poner “queridos nietos”, pero Lucas es todavía muy pequeño y ya tendré tiempo de escribirle a él, aunque esta carta, si no cambian mucho las cosas, también la leerá un día, estoy casi segura.

Entre las cosas que puedan cambiar está la forma de comunicación. Ahora tenemos ordenadores pero ¿dentro de cincuenta años?  ¿Podremos trasladar la información conservada a los nuevos soportes? Estoy pensando en todos esos aparatos que he tenido y de los que me he tenido que deshacer por obsoletos. Mi primer magnetófono, las cintas, vinilos, tocadiscos, etc. que se han ido desechando. Por no hablar de las máquinas de escribir, cámaras fotográficas, teléfonos,  etc. ¿Cómo será todo dentro de cincuenta, sesenta años?

Bueno, pues como os decía os escribo para contaros que sois un poco las responsables de esta especie de diario que comencé a escribir cuando me jubilé. Pero no quiero engañaros, he dicho sólo “un poco responsables” porque si tengo que ser sincera, tendré que confesarme que en el fondo lo he hecho por y para mí. Qué tanto por ciento ha influido saber que a mis hijos les gusta conocer cosas de su madre y qué porcentaje ha sido pensando en vosotras, mis preciosas nietas, eso ni siquiera yo lo sé.

De todos modos no aspiro a que esto sea un retrato, ni mucho menos. Ni lo quiero, ni sabría hacerlo. Como digo en el encabezamiento del blog, son pinceladas, cosillas. Aquí cuento lo que me parece. Además quiero que tengáis en cuenta la edad que tengo en el momento en que lo escribo. He conocido a lo largo de mi vida a gente  muy variopinta y extraordinaria y he recorrido la península, casi toda Europa y también he viajado a lugares alejados, pero ahora llevo una vida más apacible, donde priman otras cosas. Vosotras, por ejemplo, ocupáis una parte importante de mis intereses actuales.

Alguna me vez me digo a mí misma que por qué  hago públicos estos escritos. Si son para vosotras, los podría tener en un archivo, pero no sabéis lo desordenada que soy y seguramente si no los tuviera que presentar en público, primero no estarían tan cuidados (tampoco lo están tanto, cuántas veces me he arrepentido de darle al intro (o publicar) demasiado pronto, antes de echarles una última lectura) y segundo ya estarían la mitad de los textos extraviados, por no hablar de los que no hubiera escrito por dejarlos “para más tarde”. Eso me pasa ya, no creáis, pero esto de tener que poner aquí algo por lo menos una vez al mes o cada dos, me obliga un poco. Con todo, dejo muchas veces de escribir porque me digo: total, ¿para qué? ¿Qué le importa al mundo mi opinión sobre el reciclaje, por poner un ejemplo (por cierto, tengo que escribir algún día sobre ello, ya que sólo lo rocé en el tema del agua de la ducha)? ¿A quién le importa dónde he ido, qué he visto, dónde, qué y con quién he comido, qué he sentido? Bueno, y a mí qué más me da si les importa, si no, si les irrita o si les parece una bobada, yo lo escribo porque quiero, porque me sale en ese momento, porque pienso (aquí es donde intervenís vosotras) que un día a lo mejor (o no) os gustará leerlo, porque sí he descubierto, gracias precisamente al blog, que a mis hijos también les gusta saber cosas mías que no salen en las conversaciones, ni en las fotos guardadas en los álbumes, olvidos, ideas dadas por supuesto, etc.
Es todo cuanto quiero deciros (por ahora). Un beso.


lunes, 18 de febrero de 2013

LUNES MADRILEÑO


El lunes día 11 de febrero me levanté con ganas de escribir una entrada en mi blog. Tenía anotado el inicio de una frase de esas que avanzan en el espacio radiofónico para solicitar a los oyentes relatos cortos y pensaba seguirla, a ver qué me daba de sí, pero… me dio pereza. La dejaré para más adelante, a ver qué se me ocurre –pensé-.

Tenía la mañana y la tarde libres, así que había que aprovechar bien el día. Hacía mucho frío. Habían anunciado nevadas en el norte y en toda la cordillera central y el cielo estaba cerrado, triste y gris. Para colmo, las rachas de viento eran fuertes, así que la sensación era de más frío que el que hacía en realidad, que no era poco.
Observad aquí el detalle del cucurucho en el plato, al lado de la raja de melón


Hice los planes rápidamente. Había visto en el periódico del domingo un anuncio de exposición de bodegones en la fundación Juan March y me apetecía verla. Desde que estoy pintando miro la pintura con otros ojos, siento un interés diferente. Daniel estaba de acuerdo y los amigos Luis y Elisa –contactados telefónicamente en Madrid-- también.  Por fortuna, el día se fue abriendo y cuando llegamos a la capital ya había más claros que nubes, aunque el frío siguió siendo intenso.




La exposición de “bodegones” o “naturalezas muertas” (ahora se propone el término “mesas”) era pequeña aunque representativa. Todos del siglo XVII, holandeses y flamencos. No más de cinco o seis autores. Me llamó poderosamente la atención, porque antes nunca me había fijado, un detalle: entre los objetos representados, en cuatro o cinco cuadros, se hallaba un cucurucho de papel arrugado, es decir, usado. Por qué estaba en esas mesas, qué uso se le daba, son preguntas que nadie me supo responder. ¿Era para la sal, contenía tal vez especias, tabaco? Me gustaría mucho conocer su uso o significado.
¿Os suena este paso peatonal? Perdonad la osadía
Edificio de la sede de la fundación Carlos de Amberes


Desde la calle de Castelló, sede de la Fundación Juan March, nos trasladamos a otra Fundación, la de Carlos de Amberes, en la calle Claudio Coello. Queríamos ver el antiguo edificio del Real Hospital de San Andrés de los Flamencos, donde tiene la sede esta fundación y, de paso, echar un vistazo a la exposición que albergaba sobre los Beatles; “Beatlemanía, 50 años después” era el nombre con el que la presentaban. Muchas fotos, portadas de discos, vídeos de sus visitas a España, revistas y periódicos alusivos, algún intrumento, etc., componían la muestra.

Galería comercial, antigua sede de Abc. Como véis, pocos transeúntes, pocos coches.

Como las exposiciones fueron cortas, aún nos dio tiempo de pasear por ese precioso y tranquilo barrio ese lunes de gélidas temperaturas. Normalmente hay mucho más ajetreo, pero ese lunes no. ¿Era la crisis, el aire frío y cortante, el día de la semana? Tomamos una cerveza en la galería del antiguo periódico ABC y después de un largo paseo comimos en el restaurante gallego O’Caldiño, en la calle Lagasca. El caldo de entrada entonaba el cuerpo y hacía honor al nombre del local.

A primera hora de la tarde, café en el Starbucks de la calle Fuencarral y película en el cine Paz, en la misma calle. Se trataba del estreno de la peli chilena NO, especie de documental sobre el referendum celebrado en los años ochenta para decidir si el dictador Pinochet seguía ocho años más o no gobernando. La oposición proponía el No, que finalmente ganó. Gael García Bernal es protagonista principal y el director, Pablo Larraín. Había oído hablar muy bien de ella pero me decepcionó un poco. Eso pasa cuando las alabanzas previas son excesivas. Si hubiera ido a verla "a ciegas", seguramente me hubiera impactado y emocionado más. Lo cierto es que muchos comentarios, actitudes, acciones, retratados en la cinta no nos resultan desconocidas a los españoles que ya tenemos unos años. Está bien hecha, bien interpretada, pero quizá tiende más a ser, lo que he dicho antes, un buen y extenso documental que una película. Para dar mayor verosimilitud se ha rodado (según he oído) con cámaras antiguas y eso la hace muy pesada, las imágenes no tienen nitidez y, al final, lo paga el resultado y tu vista.

Os dejo aquí el enlace del vídeo del trailer: http://www.youtube.com/watch?v=Ii_YHe47FTg




jueves, 14 de febrero de 2013

CARNAVALES

Hacia 1956, soy la del centro.






En casa de unos amigos, haciendo el tonto de romana.


Acaba de terminar el carnaval y ni siquiera me he enterado. Este año incluso me he quedado sin ver la cabalgata porque terminamos tarde de comer en casa de unos amigos y mis nietas dormían en casa. ¡Qué impropio! 


Mis primeros recuerdos de carnaval los tengo gracias a la foto que conservo de niña, con mis dos mejores amigas de aquellos años. Después, alguna cosa más, poco: ingeniosas murgas en mi pueblo, salidas con amigas y vecinas por las calles gritando el típico ¡no me conoces!  y poco más.

Eran tiempos en que no se podía uno tapar la cara, el franquismo había prohibido los carnavales. De todas formas, la gente se las ingeniaba para cubrirse con una sábana, pintarse los rostros con tizón o cualquier otra artimaña. La mayor o menor permisividad dependía del cabo de la guardia civil y del  alcalde de turno. Así, en unos pueblos estaba totalmente prohibido, en otros con la restricción de las máscaras y en alguno incluso permitiéndolas.

De todas formas había mucha ingenuidad. No sé si debido a la época o por mi corta edad, bastaba un pijama tipo chino para que te consideraras "vestida de china" o un tapete de tu abuela para ir "de romana". Así eran las cosas, se disfrutaba con poco. A mí de todas formas siempre me ha gustado disfrazarme. No entiendo a la gente que dice odiar esta costumbre. Comprendo que a alguien no le llame la atención o lo deje indiferente, pero siempre me ha costado entender las aversiones.


Aquí, de hada. ¡¡¡Qué delicia poder lucir
 pelo liso, aunque fuera de peluca!!! En esta ocasión no era carnaval, era Noël en Djibouti.

De china (?!)


Cuando me fui a vivir a Madrid, el carnaval seguía prohibidísimo y, más tarde, cuando empezó la "apertura" y casi cada barrio tenía el suyo, los hijos eran muy pequeños, así que no fue hasta vivir en Albacete y luego en Toledo cuando le tomé gusto a lo del disfraz. La gente estaba deseando hacer aquello que había estado prohibido tanto tiempo  y empezó a tomar las calles cada febrero. 

Hay que hacer excepción del baile de máscaras que se celebraba en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Baile burgués en sus orígenes, se prohibió totalmente a partir de 1936. En 1948 se quiso retomar la costumbre pero hubo que llamarlo "Gran Baile de exaltación del traje regional". A pesar de esto, unos años más tarde volvió a prohibirse y no fue sino en 1984 cuando vuelve ya para seguir hasta nuestros días. 

En Canarias y Cádiz se habían seguido celebrando, aunque fueran carnavales descafeinados y sin llamarlos así, por supuesto; pronunciar la palabra carnaval era poco menos que un crimen. Los nombres dados a estas fiestas eran muy pintorescos: lo primero en que no se ponían de acuerdo era en la denominación, lo mismo podían presentarse como fiestas de invierno que como fiestas de primavera.


A continuación, algunas fotos de aquellos años, pero tengo que seguirle la pista a algunos fotos de entonces que me faltan y que incluiré aquí más tarde. Sí he encontrado para una muestra:


El año 90, conseguido ya el "Barcelona'92" proponíamos el "Toledo'96"


Soy la de azul


De morisca roja y azul

Un bailecito



Pues como decía al principio, este año no he podido presenciar el desfile ni he paseado por las calles pero sí he tenido ocasión de averiguar los motivos más sobresalientes y repetidos en los disfraces: Cospedal, peinetas, Mariano, los sobres y las tijeras.









lunes, 28 de enero de 2013

U R R A C A S





Esta malvada (u otra como esta) se estuvo riendo de mí durante más de un mes el pasado año. La vi en los bordes salientes de la fachada de enfrente, en mi terraza, en el patio interior donde aparcan los coches y, en fin, un poco por todas partes en torno a mi casa. Nunca pude llegar a fotografiarla. Por más deprisa que fuera a por la cámara o tomara el móvil para poder capturar su imagen, la muy malina emprendía el vuelo dejándome con un palmo de narices.
 

Mi empeño en obtener su imagen en una terraza casera se debía a lo insólito para mí y supongo que para otros hasta ese momento: antiguamente la urraca era un pájaro rural, de campo, pero poco a poco se ha ido acercando a las ciudades. En mi recuerdo, su imagen va ligada a los encinares de la dehesa, de ahí mi extrañeza al verla -ya capitalina ella- en un entorno urbano.



Hace ya bastantes años leí que por el Valle de Los Pedroches se estaban multiplicando a pasos agigantados hasta convertirse en plaga. También, que siendo propias del sur y de temperaturas cálidas, estaban llegando cada vez más al norte. Actualmente se encuentran distribuidas por toda la península, aunque no suban más arriba de los 1500m, pero últimamente están colonizando zonas donde hasta hace poco eran desconocidas. Pertenecen a la familia de los córvidos y también se las llama picarazas, picazas o muñoncitos.
La urraca es un pájaro reconocible muy fácilmente, no sólo para mí, habituada a verlas desde pequeña, sino en general: su plumaje blanco y negro, así como su larga cola y su robusto pico de color negro, contrastan en la distancia y hacen fácil su identificación.
Las urracas normalmente viven solitarias o en pareja, aunque a finales del invierno y principios de primavera pueden verse  en grupos ceremoniales cuyo propósito aún no ha sido comprendido. Gritan, saltan por las ramas y se persiguen unas a otras. El instinto de almacenar, común a todos los córvidos, está altamente desarrollado en estas aves.
Haciendo averiguaciones sobre estos pájaros me he topado con alguna contradicción: por una parte leo que es un ave “de interés especial” según el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas y, por otro, que se están convirtiendo en auténtica plaga. 
En esta ocasión creí que definitivamente la tenía, pensé que al menos la cazaría al vuelo, pero, qué va, ni eso.
En todo caso, entre los cazadores no es demasiado popular, más bien al contrario: su carne no es apreciada en absoluto, en cambio destruye su entorno: roba nidos de otras aves (huevos y polluelos recién nacidos). Ahora, desde que conozco este dato, se me están haciendo antipáticas y las recuerdo con horror -cuando tanto me gustaba mirarlas- hace unos años en los mismos  álamos negros donde anidaban los gorriones, delante de mi casa, en Conquista. Ahí me percaté por primera vez de cómo iban ampliando su territorio.

Como decía al comienzo de mi escrito, el pasado año hice múltiples intentos, todos vanos, de capturar su imagen. Pondré aquí debajo algunas fotografías fallidas. 


Aquí, la cornisa vacía; ya había volado.





Aquí también estuvo posada décimas de segundos antes
Al menos me quedó el consuelo del gorrión a través del cristal



Definitivamente no fue posible. Al fondo, palomas, pero de urracas, ni rastro.

Ayer, volví a verlas en torno a mi casa, en los árboles de mi calle. Se trataba de una pareja y, una vez más, fueron más rápidas que yo desapareciendo y dejándome  con cara de boba.


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Cuatro días después de publicar esta entrada y revisando fotos, descubro que en una sí aparece una de estas urracas a las que tanto perseguí. Se ve arriba a la derecha.  Es verdad que estaba yéndose, pero ¡la cacé!