miércoles, 22 de enero de 2014

EL "MARTES"

Al mercadillo al aire libre que instalan en Toledo vendedores ambulantes lo llaman “el Martes”.  No hay que pensar mucho para encontrar la razón de su nombre: efectivamente es porque se celebra los martes. A mí el nombre no me causó sensación porque venía de conocer otro con un nombre aún más peculiar: “los Invasores”, en Albacete.

Ya estaba habituada a oír: “voy a los Invasores”, “¿te vienes a los Invasores?”. Cuando llegué a Toledo por tanto no me extrañó demasiado, aunque me siguiera chirriando, lo de “hemos quedado en el Martes”.

Antiguamente, esta concentración de puestos de todo tipo de mercancías tenía otra ubicación, pero se fue quedando pequeña y ahora está situada fuera de la muralla, en lo que los toledanos llaman “la vega”.
La silueta de Toledo se recorta al fondo.

 En Madrid había visitado en varias ocasiones el Rastro y sé que en Sevilla había algo similar pero nunca fui a conocerlo. El Rastro de Madrid, aumentado y multiplicado tiene ahora de todo, aunque sigue guardando su sabor de tiendas de anticuarios  y de cosas usadas, antiguas o no tanto. Es verdad que ahora que tanto ha crecido lo nuevo sobrepasa ampliamente aquellas tiendas y puestos al aire libre de tanta solera. La última vez que lo visité fue para comprar unos lienzos.


El edificio de Tavera (antiguo hospital de Afuera), comienzo de los tenderetes.


En estos nuevos mercadillos que existen en cualquier población los puestos son de cosas de nueva factura en general, aunque cada uno con sus peculiaridades. El de Toledo no tiene puestos de comestibles frescos (ni frutas ni verduras ni por supuesto carne ni pescado) pero en cambio son típicos los pequeños tenderetes de ajos, quizá por aquello de que se dan mucho en esta tierra. También existe uno muy grande dedicado a legumbres, bacalao, conservas… También de lámparas, de flores, de encurtidos. Da gusto ver las mil y una variedades de aceitunas, las berenjenas, cebollitas y pepinillos brillantes en grandes y pequeños tarros de vidrio o de plástico, también a granel. Pero lo que más abunda es la confección. Miles de prendas, de señora, caballero y niños, interiores y exteriores, para la casa, la decoración… y también mucho calzado. Hay bollería, ferretería, cacharros de cocina... Es difícil no encontrar algo que se te ocurra comprar.
Al rico ajo "moraíto", detrás, excepcionalmente, venta de coliflores.

No siempre instalan el mismo tipo de puestos. Unos se dan más en ciertas épocas (paraguas), otros típicos de la navidad, por ejemplo: perfumes, adornos navideños; cosas para el baño en verano, etc.

Pero lo realmente típico de Toledo y "del martes" es quedar a tomar café o chocolate con churros en el quiosco-bar Catalino. En verano al aire libre y en invierno cobijados bajo unos toldos cerrados. Allí se dan cita las señoras ttv (teteuve, de Toledo de toda la vida). Se ven pocos hombres. Antes de empezar a hacer tus compras o después, según, es casi obligatoria una visita al Catalino.


Eso es lo que hice yo el pasado martes, 14 de enero. El día era frío, gris y lluvioso y “el Martes” estaba un poco desangelado. La mayoría de los puestos tenían grandes plásticos cubriendo el género, ya que, aunque no caían chaparrones, lloviznaba a intervalos.

 Desde esa zona, Toledo se veía espectacular. La neblina de la mañana daba un aspecto brumoso y grisáceo a la línea recortada de edificios que forman el casco histórico.


Bien pertrechada para el frío y cargada con mi paraguas, estaba ya cogiendo sitio en una de las mesas cubiertas del Catalino a las once en punto de la mañana. Enseguida llegó mi amiga en el autobús procedente de la Cornisa. Después de compartir mesa con otras clientas (el quiosco se pone a reventar), la acompañé a descambiar algo que había comprado como regalo de reyes y no había acertado con la talla. Fue entonces cuando se me ocurrió que podía escribir sobre el mercadillo.


Hoy, una semana después, he vuelto y me he dado un paseo entre los puestos. En soledad, te llegan más las voces a tu alrededor: “al ajo moraíto, para dar sabor a las comidas”, “camisetas ‘redustoras’, como las de la tele”, “dos sostenes cinco euros” y así.



En el Catalino, el tema de conversación este martes era el concierto de campanas(1) del sábado anterior: “más gente que en el Corpus”, "por la calle Ancha no cabía un alfiler", "el ruido de la gente no dejaba oír las campanas, dicen que era mejor por la tele".

El día era más frío pero a pesar de las nubes no se preveía lluvia y el sol se dejaba ver a ratos. Al haber más luz, he aprovechado para hacer algunas fotos.

Toledo, martes 21 de enero de 2014
 (1) Primera actuación cultural de la conmemoración de la muerte del pintor griego de Toledo "Año del Greco".

sábado, 4 de enero de 2014

RACHAS DE VIENTO




Está previsto que a lo largo del sábado un frente frío de origen atlántico recorra
rápidamente la Península de oeste a este, produciendo un cambio de tiempo importante respecto a los días anteriores.

El elemento adverso más destacado será el viento que podrá alcanzar rachas muy fuertes, entre 80 y 110 km/h, en muchos puntos de la Península, especialmente en litorales y zonas altas. La zona más afectada será el noroeste peninsular la madrugada del sábado, desplazándose progresivamente hacia el este a lo largo del día y al área mediterránea por la tarde y noche. Durante la primera mitad del domingo todavía afectará a las comunidades mediterráneas peninsulares y en menor medida a Baleares, aunque con tendencia a amainar.

(http://www.eltiempo24.es/noticias/2014/01/03/el-tiempo-aviso-especial-temporal-de-viento-y-mar/)

Estas son las noticias que había para este sábado 3 de enero de 2014.
_-_-_

 Después del desayuno, me he puesto a pintar. Como ahora no voy a clase, estoy haciendo experimentos en casa. He cogido un cartón y con las acuarelas de cuando los hijos iban al colegio, he empezado a ensayar un paisaje. Nunca lo había intentado con acuarela, excepto un cuadrito minúsculo que pinté en Conquista con unas acuarelas de mis nietas. (Como pincel utilicé en aquella ocasión un brochita vieja recortada que encontré en un cajón). 

Al poco tiempo el cielo se puso tan oscuro que ya no se veía. Decidí bajar a andar un poco porque últimamente paso demasiado tiempo sentada.

Las rachas de viento eran fuertes e intensas, si venían de frente notabas su freno y si de espaldas, su empuje. Había poca gente por la calle, mi barrio no es zona de comercio y suele ser tranquilo. Los pocos transeúntes iban bien abrigados. A las mujeres que no llevábamos el pelo cubierto se nos alborotaba, tapándonos la cara.

La acera del parque estaba llena de hojas de álamo, ocres, tiesas y secas, como si acabaran de caer. El viento jugaba con ellas a su antojo. Al andar, empezaban a alejarse todas como si fueran huyendo de ti. De pronto se paraban a lo lejos, hacían un par de remolinos y volvían a enredarse en los pies pareciendo  querer servir de alfombra.

Pero no todo eran hojas limpias, en cualquier rincón que formara un recodo, se formaban montones de hojas, ya menos tersas y más pesadas y, entre ellas, bolsitas de plástico de todos los colores, tiques de los parquímetros y todo tipo de papelillos y envoltorios.  

El cielo era cada vez más oscuro pero no rompía a llover. Lo ha empezado a hacer ahora, justo cuando he llegado a casa y escribo esto. Estoy con la luz encendida y veo llover a través de la ventana.

Toledo, 3 de enero de 2014, 12.40 h


lunes, 30 de diciembre de 2013

ADIÓS A 2013





Por fin, por fin voy a hacer (aunque a medias) algo que siempre he querido: un pequeño resumen de las películas que he visto, los libros que he leído, los viajes que he realizado... nunca es tarde pero esta lista que me sale ahora hubiera resultado más rellena y colorida en otros tiempos. También hubiera recordado los títulos de todas las películas, los actores, los directores... ya no. He tenido la precaución de ir anotando títulos de obras literarias leídas, aunque seguro que se me han pasado algunas. En cambio del mucho cine que he visto sólo podré citar algunas películas. No las he ido anotando y la memoria flaquea. El próximo año procuraré ser más precavida y tomaré nota de todas, incluso de las vistas en tv., así como de exposiciones, conciertos, etc., creo que será buena idea, al fin y al cabo, a determinadas edades nos recomiendan ejercicios de memoria y este puede ser uno de ellos.

Literatura: 

La familia Máshber, Der Níster  (imposible terminarla; me quedé en la página 673 de sus 880)
Crematorio, Rafael Chirbes
El tiempo entre costuras, María Dueñas
Las leyes de la frontera, Javier Cercas
El hombre que saltó por la ventana y se largó, Jonas Jonasson
Libertad, Jonathan Franzen
Todo lo que era sólido, Antonio Muñoz Molina
Los desorientados, Amin Maalouf
La intemperie, Jesús Carrasco
La casa redonda, Erdrich Louise
Ana Karenina, Leon Tolstoi
El héroe discreto, Mario Vargas Llosa
La otra historia de Estados Unidos, Howard Zinn (sin acabar)
Los enamoramientos, Javíer Marías (aunque esta quizá fuera del año pasado)
Actualmente estoy leyendo otra de Mario Vargas Llosa: El sueño del celta.
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Cine:


He visto muchas películas como ya he comentado, pero no he tenido la precaución de irlas anotando y la cabeza no da para tanto ya, no obstante… me puedo acordar (con truquillo) de algunas:

La noche más oscura, Kathryn Begelow
El mayordomo, Lee Daniels
Grandes esperanzas (una versión de la obra de Dickens), Mike Newell
Gravity, Alfonso Cuarón
Parker, Taylor Hackford
El concierto, Radu Mihaleanu
El último concierto, Yaron Ziberman
La gran familia española, Daniel Sánchez Arévalo
Amor,  Michael Haneke
Lincoln,  Steven Spielberg
El gran Gatsby, Baz Luhmann
Antes del anochecer, Richard Linklater
La bicicleta verde, Haifaa Al-Mansour
Blue Jasmine, Woody Allen
Los amantes pasajeros, Pedro Almodóvar

y el gran documental "Auto" de Luis Alfaro, sobre la obra de jóvenes músicos.

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Aquí mis cuadros pintados a lo largo de 2013:
Bambú. Acrílico



Miradas. Óleo
Buhardilla. Óleo.

Tajo. Acrílico.
Tajo. Óleo.
Limones. Acrílico.


Puente de Venecia. Óleo
Ventana. Acrílico.
Vieja con gato y caramelos.

A lo largo de este año he cocinado cientos de platos de los que no tengo fotos y aunque las tuviera tampoco os castigaría con ellas, pero sí quiero poner algunas. Ni son las mejores recetas (excepto las manitas de cerdo, que me salieron de 10) ni las más curiosas. Son aquellas a las que casualmente hice una foto y casualmente he encontrado sin perder demasiado el tiempo. Están hechas en la mesa donde comemos a diario, sin manteles de hilo ni protocolo, excepto la del boletus que fue en un restaurante y ahora la he encontrado por ahí y no he podido resistir la tentación.

Manitas de cerdo con patatas, zanahorias, puerro y huevo duro

Solomillo de cercdo con salsa de cerveza.

Boletus de la Escuela de Hostelería. Postre.

Espinacas con ajitos, piñones y bacon.
Judías blancas y verdes con chorizo y morcilla zanga.





Gambas y langostinos recién cocidos. Se me da de maravilla y quedan en su justo punto de sal.
Puré de lentejas con chorizo y zanga

Ah, y últimamente también me dedico a coser, que para eso me he comprado una máquina.




La foto está movida pero la elección está hecha a propósito

Y AQUÍ ME DESPIDO AMIGOS LECTORES, ASIDUOS Y OCASIONALES,  HASTA EL AÑO QUE VIENE.
















jueves, 26 de diciembre de 2013

ABORTO



Estoy a favor de permitir abortar a la mujer que lo necesite. ¿Por qué? Porque sé que ninguna mujer elige esa opción voluntariamente sino cuando no tiene otro remedio. Lo natural, lo que nosotras queremos es tener hijos pero cuando no puede ser es porque existen razones muy, muy poderosas. Esto es así de sencillo y fácilmente comprensible. Interrumpir un embarazo es una decisión muy dolorosa, dificilísima para la mujer ¿Por qué hay gobernantes en la derecha rancia que se empeñan en que las mujeres actuemos conforme a su moral? Ellos, sus mujeres, que no aborten, pero que dejen a las demás hacer lo que les parezca más conveniente. Todos sabemos por otro lado que ellos dejan la moral a un lado cuando les interesa y actúan, sí, de tapadillo, ocultándolo.

Ahora, en España, el partido en el gobierno quiere hacer una ley poniendo infinidad de trabas a las mujeres, una ley retrógrada y restrictiva. Prohibiéndolo expresamente o, en otros casos, haciendo que resulte imposible. Esta nueva ley  no va a impedir que las mujeres aborten,  lo seguirán haciendo igual, con más incertidumbres, con más coste económico y emocional, en definitiva, con más sufrimiento. Infinitamente más. Si se les ponen tantas trabas, acabarán, como en los años del franquismo, acudiendo a curanderas, con el peligro que supone y las pudientes viajando a Londres(1) o a cualquier otra población europea para que se lo practiquen. 

De esta nueva ley que pretenden lo que más me aterra es que la madre estará obligada a tener un hijo incluso con "graves malformaciones". ¿Quiénes son ellos para determinar lo que una mujer debe hacer? ¿Acaso son incapaces de ponerse en el lugar de una joven madre absolutamente sin medios, a lo mejor con otro par de hijos ya? Además están recortando en centros asistenciales y en servicios sociales, en médicos, enfermeras, camas hospitalarias... con lo que estos seres malformados y necesitados tendrían un camino lleno de torturas.

En cuanto al intento de presentar al óvulo fecundado como persona y con los mismos derechos que la madre no me parece acertado.
Un embrión no es una persona, igual que un huevo no es un pollo.

(1)De 1974 a 1983, 200.000 españolas abortaron en el Reino Unido.

Podría haber empezado esta entrada hablando de la ley del aborto del 85  o hablar de la que tenemos, la del 2010, con la que ha descendido por cierto el número de abortos, o de la  que nos quiere imponer ahora el gobierno de derechas a la que me estoy refiriendo, más restrictiva incluso que la del 85, pero esos datos están ahí, los podéis consultar en cualquier sitio, igual que la cantidad de declaraciones de todos los colectivos sociales criticándola. También de una minoría alabándola, claro, aunque mirando datos me he encontrado con uno que dice que sólo el 15% de la población española (donde está incluida la iglesia que no es del papa Francisco)  está en contra del aborto.


Podría haber empezado de muchas formas pero este blog es casi un diario personalísimo y quería dar directamente mi opinión.

Siento si molesto a gente que me lee, pero supongo que si entráis aquí es porque queréis saber cosas mías.
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Después de llevar esta entrada subida unos días apareció (el 29/12/2013) este artículo de Elvira Lindo con el que estoy absolutamente de acuerdo, me parece interesante y por eso lo quiero compartir con vosotros. Es el segundo enlace, el primero es otro antiguo con el que me he topado buscando el titulado ¿Por qué, Gallardón?

http://elpais.com/elpais/2013/04/23/opinion/1366731671_902118.html

http://elpais.com/elpais/2013/12/27/opinion/1388144440_092658.html 


domingo, 1 de diciembre de 2013

LOS PLATOS DE LA ABUELA

¡Cómo pasa el tiempo! Escribí estas líneas una tarde de los últimos días de octubre, en Conquista, y hasta ahora no he tenido ocasión de subirlas aquí.
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Voy a escribir esta entrada en mi blog, pero fundamentalmente es para mis hijos, mis nietos, quizá mis hermanos y mis sobrinos, en definitiva, es casi un comentario a la familia. Quiero decirles simplemente en esta ocasión que su abuela Antonia, mi madre, fue una gran cocinera. Lo fue porque lo debió ver en su casa (y luego en la de su suegra), pero también por intuición, por amor a lo bien hecho, por gusto para sí misma y para los demás.

Siempre lo intuí, pero cuando era joven yo no daba mucha importancia a estas cosas y ella tampoco las consideraba un mérito. Nunca la oí vanagloriarse de que algo le había salido rico. Ni de eso, ni de nada, por otro lado.

Sabía que mi madre tenía unos cuantos platos inigualables: por ejemplo, el cocido, las acelgas, las judías blancas, las gachas con tostones, el asadillo, las migas, las sopas con uvas, las coles, el pisto (el mejor del mundo) esos arroces con cualquier cosa que mi hermano Juan nunca probaba..., pero ha sido después, mucho después cuando he descubierto  que lo suyo era único. Qué pena que fuera tan apocada.

La familia de mi padre era la "ilustrada" (sin mucho motivo, la verdad) y la de mi madre, la campesina. Quizá por esa razón y también por su carácter, nunca se atrevió a valorar (y menos a exhibir) sus habilidades. 

Mi madre, al llegar a Madrid, incomprensiblemente dejó de hacer esos platos de pueblo, los de su casa, los de toda la vida, que ella bordaba. Bien que se lo reproché alguna vez. 

Seguramente por no encontrar los avíos necesarios o bien por comodidad, empezó a imitar a sus vecinas, consumiendo lo que ellas, platos más modernos.  Probablemente también la economía de entonces  jugaría en su contra; aun así, aprendió a hacer platos que a mí, hoy, me parecen insuperables. Bien es verdad que ella no innovaba, era un poco repetitiva y no tenía mucha imaginación, pero tenía otras cualidades. A pesar de su nunca buena salud, entre la casa, los hijos, ayudar al abuelo  en todo,  sabía sacar el tiempo para preparar con amor esos platos que, sin ese elemento, no hubieran salido tan logrados.

Ahora, años después de su muerte, me invitan alguna vez amigos y parientes a probar algo en sus casas cuando estoy en el pueblo. Pisto del bueno, con los ingredientes hechos por separado y poco a poco, como el de antes, o ajo "sopeao" con espinacas del pueblo: nada. Cada vez que he vuelto a probar esos sabores intentado recordar los de vuestra abuela o recuperar mi niñez, me he sentido decepcionada. Entonces he comprendido la perfección de mi madre en la cocina.

Por si estáis tentados de pensar que esta confesión puede deberse a la añoranza, os diré que no. He probado estos platos de la abuela hasta que murió, por tanto cuando yo era ya madurita y vosotros recordaréis sin duda algunas cosas. Entre otras, su nunca bien ponderado pollo al ajillo, imitado ahora por mí sin lograr alcanzar nunca su excelencia.

Este escrito quizá me esté saliendo un poco sentimental y emotivo. Es lógico, lo escribo aquí en Conquista, en la terraza, con el paisaje de toda la vida al fondo y llegándome a los oídos ladridos, cantos de algún pajarillo que no identifico... oigo las campanas y a la nariz me alcanza el olor de alguna chimenea encendida ya. en estos días precursores del invierno.

sábado, 12 de octubre de 2013

TRENES




Siempre me ha gustado viajar en tren, desde chica. Mis primeros viajes fueron en los años cincuenta en la línea de vía estrecha que unía Puertollano con Pueblonuevo-Peñarroya y que pasaba por mi pueblo. Utilizábamos esos trenes entonces para ir hacia el sur, raramente. Recuerdo alguna vez a Pozoblanco y bastantes más a Villanueva. Casi siempre era para alguna compra relacionada con el trabajo de mi padre, aunque también recuerdo haber ido a hacerme la foto de mi primera comunión. Pero los viajes más frecuentes eran hacia el norte, a La Garganta, y sobre todo Puertollano. Mi padre tenía varias tías y muchos primos allí.  Mis padrinos, que fueron los de boda de mis padres, acabaron instalándose también en el pueblo minero y en su casa pasé alguna temporada. Asimismo íbamos a Puertollano cuando queríamos hacer alguna compra más especial, como por ejemplo la tela para aquel traje rojo de chaqueta que me hizo mi padre y cuyo cierre eran ya (año 1958) los típicos palillos abrochados con cordones que luego se llevaron tanto en los setenta en las trencas de todos los "progres" de la época.

Hubo también un viaje a Fuente del Arco, en Badajoz y otro, feliz, a Córdoba. Y aun otro, más aciago, a la misma capital, donde mi padre sufrió el terrible accidente que lo mutiló.

Por último, refiriéndome siempre a mi niñez, el que me alejó definitivamente de mi pueblo y que ya he relatado en algún otro escrito: el decisivo viaje a Madrid de toda la familia.

Y ahora mismo no puedo dejar de citar mi primer escrito llamado "Viaje a Sevilla", gracias al cual me di cuenta de que podría contar alguna historia y responsable seguramente del comienzo de este blog.

Pero no quiero enumerar cada uno de los viajes que he hecho a lo largo de mi vida sino este último, el de la semana pasada. El preámbulo era sólo para poneros en antecedentes de que me gusta mucho viajar en tren, más que en cualquier otro medio, aunque no lo practique con tanta frecuencia como me gustaría. Desde luego lo prefiero al barco, al coche y ¡no digamos al avión! 

He viajado en tren  por varios países de  Europa y realicé  en tren el recorrido Nueva York-Boston y también un trayecto corto desde Buenos Aires. Me parece el medio más seguro. Por eso no me importó volverme sola desde Huelva a Madrid y luego a Toledo por ferrocarril.

 Estación de Huelva




De todas las provincias andaluzas, la peor comunicada por ferrocarril con Madrid es Huelva. Incluso las más alejadas como Almería o Cádiz están mejor. De Málaga, Sevilla y Córdoba, ni hablamos, sobre todo esta última, entre las dos anteriores y la capital. He de decir que no sé muy bien cómo andan Jaén y Granada de trenes. Huelva sólo tiene uno diario en cada sentido. Parte a las 8 de la mañana, así que si no te encuentras en la misma capital has de darte un buen madrugón para llegar a tiempo.

En la misma estación hay dos máquinas expendedoras de billetes, además de la taquilla. Una de ellas funciona y la otra no. Lo lógico sería advertirlo mediante un cartelito tipo “máquina averiada” o “momentáneamente (mentira) fuera de servicio”. Pues no. Llegas con el tiempo justo y lo pierdes intentando sacar ahí tu billete. Entonces compruebas que no funciona y te diriges a la ventanilla: “Mire, estoy intentando… y no…” 
_ Sí, ya, es que una de ellas no funciona, te contestan tan tranquilos.

Después de muchas manifestaciones reclamando la alta velocidad, se ha conseguido que el nuevo trazado hasta Sevilla esté listo. Por eso los viajeros tenemos la gran suerte de hacer el recorrido en tan solo tres horas y cuarenta minutos, que para esa distancia (Huelva-Madrid) está muy bien. Lo que no está tan bien son los trenes que han elegido para la línea:  los Alvia. El traqueteo, no sé si debido al modelo de tren, a la vía o a la inadecuación entre vía y tren, es absolutamente insufrible. Si alguna vez tenéis que tomar este tren os sugiero que no comáis nada hasta pasar Sevilla, a riesgo de que echéis hasta la primera papilla. Estos trenes, bastante modernos, no llevaban papel en los servicios. 

Al llegar a Madrid no me dirigí a ninguna de las máquinas expendedoras por miedo a que me pasara lo mismo que en Huelva. Además dudaba de que el aparato me diera la opción de utilizar mi tarjeta dorada. Así pues me dirigí a las taquillas (16 o 18) donde fácilmente podría obtener mi billete, pero ¡oh, sorpresa! más de la mitad estaban vacías. Al consultar este hecho con una empleada de Adif me contestó con muy mal humor “qué quiere que haga, falta personal”. Disponía de cincuenta minutos para sacar el billete y las colas en las taquillas con taquillero eran tremendas. No me atrevía a volver a las máquinas por el temor antes expresado y perder a la vez mi lugar en la fila. Al final tuve que pedirle amablemente a un señor que me dejara pasar porque llegaba la hora de mi tren a Toledo. Me tuve que colar, si no, no llego.

Una vez pasado el control de billetes, con la seguridad de mi tiempo, decido hacer una visita a los servicios de la estación (no sé por qué acaban siempre tan negras las manos en los viajes). Ni papel, ni jabón, ni máquina de secado para las manos. ¿Esto también son recortes del PP?








sábado, 21 de septiembre de 2013

OTRO OTOÑO



Aún está por llegar, lo hace mañana domingo a las 22,44 (cuando el día tendrá exactamente la misma duración que la noche), pero cualquiera diría que corremos hacia él. Es el otoño. Como si el tiempo pasara poco rápido, nosotros todavía lo aceleramos más, parece como si no quisiéramos disfrutar del presente hablando continuamente de lo que está por llegar.

Oigo en los telediarios que como no llueva pronto este otoño bajarán mucho los embalses. Mi agenda incluye ya, a mediados de septiembre, consejos para una alimentación sana en esta próxima temporada: me recomienda seguir con frutas y verduras ¡como si yo no lo supiera! Me habla de higos, de granadas, chirimoyas y alcachofas. Las revistas anuncian lo que se va a llevar la nueva temporada. Traen anuncios de maquillajes, chaquetas y peinados. De bolsos, muchos anuncios de bolsos grandes, con mucho derroche de piel y herrajes ¿De verdad es lo apropiado para una época de crisis como esta?

Y hablan de una novedad que hará furor este otoño y no sabemos cuanto tiempo más: el thigh gap. La nueva moda consiste en tener los muslos separados, es decir, de una delgadez extrema. ¡Un horror!
 http://www.e-consulta.com/nota/2013-07-27/sociedad/muslos-separados-pies-juntos-la-moda-femenina-que-recorre-la-red

Yo no quisiera que terminara nunca este mes de septiembre espléndido de sol y buenas temperaturas, de mañanas frescas y tardes calurosas aunque sin bochorno; de bonitas lentas puestas de sol. Pero todo a mi alrededor me habla del ya inminente comienzo del otoño. La verdad es que en el paseo de ayer, los caminos del parque estaban empezando, aunque todavía tímidamente, a alfombrarse de hojas amarillentas.